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Fuente: www.archdaily.co
«La primera condición del paisaje es su capacidad de decir casi todo sin una sola palabra». – Konrad Lorenz.

Según Priego, hasta hace no mucho tiempo los biólogos -especialmente botánicos- se dedicaban exclusivamente al estudio de la naturaleza fuera de la ciudad como uno de los asuntos centrales de sus investigaciones. Por lo que respecta a la flora y fauna, la realidad geológica, y las potencialidades económicas de los sectores -turismo, agropecuario, minero, etc.- han sido los principales ejes de estudio y actuación por parte de órganos públicos y privados (Priego Gonzáles de Canales, 2004).

Pero en relación con el paisaje urbano y el espacio público ¿Qué tanto se estudia la percepción ciudadana y las experiencias que se vivencian en algunas ciudades de Latinoamérica?

Rehabilitación de la Albarrada de Mompox, Bolivar (Colombia)

Fuente: www.opusestudio.com

Antes de entrar en el detalle bien vale hacer unas aproximaciones conceptuales. De un lado lo que se refiere al paisaje urbano que se entiende como la expresión de todo lo que es posible percibir en los espacios públicos de la ciudad.  Si de estudiarlo se trata entonces es previsible esperar un «análisis de los atributos urbanos que permiten identificar patrones, secuencias y unidades de paisaje urbano que conduzcan a establecer criterios de diseño en términos de calidad visual» (Briceño Ávila, 2018). La misma subraya que «de las distintas sensaciones que despiertan los espacios de la ciudad dependerá el estímulo que sientan las personas para recorrerlo». Y agrega que el diseño de los espacios públicos debe orientarse a persuadir e invitar a los peatones a transitar por ellos.

En últimas, se trata de identificar los atributos de la calidad visual y funcional del paisaje urbano, entre ellos los físicos como configuración físico-espacial, actividades, biodiversidad, diversidad y atributos psicológicos como integridad física y expresión estética. Y aquí surge el asunto que más interesa: ¿Cuáles son las actividades más típicas que desarrollan las personas en el espacio físico y cuáles son esas transacciones más evidentes que se da entre éstas y el paisaje urbano?

El teórico urbano Jean Gehl, citado por Valentine (2022), en su libro Life Between Buildings clasifica todas las actividades humanas al aire libre en tres categorías: «Actividades necesarias, actividades opcionales y actividades sociales».

Las actividades necesarias incluye los desplazamientos que requieren los peatones para ir al trabajo y la escuela, la entrega de correo y paquetes, así como los recados de punto a punto.

Las opcionales son las que incluyen caminar o trotar para hacer ejercicio, «estar de pie disfrutando de la vida o sentarse y tomar el sol», ocurren solo cuando «el clima y el lugar invitan».

Las actividades sociales, que se basan en la presencia de otras personas que participan en lo necesario y lo opcional, incluyen «niños jugando, saludos y conversaciones, actividades comunitarias… [y] la actividad social más extendida…simplemente ver y escuchar a otras personas» (Valentine, 2020).

En el estudio que realizó Briceño Ávila en el sector Milla -lugar que representa un importante sector histórico- de la ciudad de Mérida, Venezuela respecto de las variables enunciadas encontró:

  • Configuración físico-espacial: Identificó -en los planos horizontal y vertical- que en los espacios públicos los objetos ubicados alrededor dan forma al fondo y definen un espacio urbano con alta proximidad, regularidad y altura proporcional de elementos que otorgan la referencia vertical necesaria para que los peatones puedan ubicarse e identificarlo.
  • Definición de microfrecuencias: Encontró que los recorridos de vocación educacional, religiosa, residencial y de servicios, en conjunto con los nodos de encuentro, se vinculan con los recorridos peatonales.
  • Atributo de actividades: Puedo establecer que muestra su tipo y cercanía con las viviendas; la interacción económica en las calles, actividades de información y la presencia de locales comerciales, al igual que el tiempo invertido para acceder a ellas, conforman áreas de proximidad en la vida cotidiana de las personas.
  • Atributo diversidad: Identificó una precaria cobertura de áreas verdes lo que demanda lograr espacios de recreación y superficie verde por habitante.
  • Atributo biodiversidad: Abordando los elementos bióticos, abióticos y conectividad encontró que la cobertura vegetal representa el 20% respecto de la superficie edificada; el medio abiótico las pendientes del espacio urbano siguen rangos cercanos al 12% en dirección norte y menores del 6% en dirección sureste.
  • Atributo integridad Física: Pudo observar que el grado de conservación natural en la historia de las capas naturales y el mantenimiento y conservación de elementos singulares.
  • Integridad físico-urbana: Identifico que los edificios, espacios y elementos registrados en el plano gozan de dureza o consistencia.
  • Atributo de expresión estética: En la identificación de sectores observó que por la coherencia de sus características tipológicas arquitectónicas generan unidades especiales a través de patrones visuales que, en relación con los espacios públicos, destacan la historicidad del sector.

Por su parte Valentine relata que en su periplo -en el marco de una investigación- por las provincias y ciudades cubanas de Matanzas, Villa Clara, Sancti Spíritus, Cienfuegos y La Habana, se encontró con escenas interesantes. En el pueblo de Trinidad en pleno medio día observó que los visitantes holgazaneaban juntos en los bordes de la plaza mayor, pero horas más tarde, con el sol inclinado un poco hacia el oeste -con la franja de sombra desvanecida-  el mismo trozo de plaza estaba desolado y las únicas personas que se veían estaban distanciadas y agrupadas bajo las sombras de los árboles.

Actividades al aire libre que cambian con la exposición al sol. Plaza Mayor, Trinidad.

Fuente: Imagen aportada por Valentine. (www.archdaily.co).

Mientras esto ocurría en la parte plana de la Plaza Mayor, en la esquina noroeste que se encuentra en una cuesta arriba, con una escalera de piso empedrado, las personas estaban ensimismadas en sus teléfonos en una especie de diagrama orgánico de Venn, en donde el contorno visible de la sombra de los árboles se superponía al radio invisible de la red WiFi público.

Donde la señal Wi-Fi y el refugio sombreado se superponen. Plaza Mayor, trinidad

Fuente: Imagen aportada por Valentine. (www.archdaily.co).

Pero en el caso de la Habana curiosamente observó que los transeúntes se desplazan por calles y aceras de manera un tanto díscola y atropellada, contrario a lo que Ocurre en Montreal o Melbourne en donde se cumplen unas normas no escritas de desplazamiento más amable, a tal punto que terminó tropezando con los peatones y sintiéndose como ‘pez fuera del agua’, concluyendo que «la exposición al sol exige una improvisación de los flujos de los peatones». Y anota de manera picaresca que en Cuba al parecer se cumple la regla no escrita de «siempre manténgase a su derecha… a menos que el sol este demasiado caliente».

Concluye afirmando -él es nacido en Georgia- que pese al gobierno totalitario del que tanto se habla en el mundo observó que los espacios públicos cubanos parecían menos regulados, más flexibles y mucho más democráticos que la mayoría de los parques y paisajes urbanos de los EE.UU.

En conclusión -como lo sugiere el mismo Valentin- el diseño del espacio público debe responder no solo a las personas y no solo a la naturaleza, por lo que los paisajes amplios, flexibles y variados deben potenciar la capacidad de los peatones o transeúntes para desplazarse libre e informalmente y de manera armónica con el paisaje, de tal forma que siempre puedan disfrutar de una experiencia significativa que contribuya a una interacción urbana benéfica para el desarrollo personal y colectivo.

Referencias

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