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 «El mundo no es un ángulo recto» Zaha Hadid. 

Definir que un saber o quehacer humano corresponde a una determinada categoría del conocimiento no siempre es fácil cuando la misma se nutre de otras diversas disciplinas o métodos para su desarrollo, como es el caso de la Arquitectura.

En el siglo I (a.c.) el arquitecto e ingeniero romano Marco Vitruvio sugirió que «la arquitectura es una ciencia adornada de otras muchas disciplinas y conocimientos, por el juicio  de la cual pasan las obras de las otras artes…». En esta dirección llegó a afirmar que la Arquitectura consta de tres elementos esenciales: Los productos básicos, la Firmeza y la Alegría. «Son lo que podría llamarse hoy función, para las necesidades de quienes habitan un edificio; estructura, para mantenerse en posición vertical y protegernos de la lluvia; y la belleza, por una aportación estética» (Thor, 2017).

Plano de una casa griega según Vituvrio

Fuente: Wikipedia

Etimológicamente el término arquitectura proviene del latín architectūra, architectūrae, y éste a su vez del griego antiguo ἀρχιτέκτω, architéctōn, ‘arquitecto’ o ‘constructor jefe’ compuesto de ἀρχός, archós ‘jefe’, ‘guía’, yτέκτων, téctōn, ‘constructor’, y semánticamente significa «el arte y la técnica de proyectar, diseñar y construir, modificando el hábitat humano, estudiando la estética, el buen uso y la función de los espacios, ya sean arquitectónicos o urbanos.»

La multidisciplinariedad de la Arquitectura

Fuente: elarquitectoenextincion.blogspot.com

De estas definiciones -etimológica y semántica- se deduce que originariamente la actividad arquitectónica se asociaba a la labor que desarrollaba un arquitecto que además era un jefe que practicaba el arte y aplicaba técnicas de diseño y construcción. Y de las tres posturas se infiere que la arquitectura simultáneamente es ciencia, técnica y arte que se nutre y nutre otros saberes y artes.

Ahora bien, existe un consenso casi generalizado que permite afirmar que los efectos que causa la arquitectura son el «conjunto de modificaciones y alteraciones introducidas en la superficie terrestre con el fin de satisfacer las necesidades humanas…», de hábitat e interacción social.

A la luz de estas consideraciones cabe entonces preguntarse ¿por qué puede afirmarse que la arquitectura es ciencia, arte y técnica? El desentrañar lo que cada una de estas categorías del saber y quehacer humano significa e implica, puede arrojar algunas luces conducentes a hacer precisiones. 

La Arquitectura como arte

Unknown asegura que «Las relaciones de la Arquitectura con las otras artes plásticas tienen su origen en la antigüedad» y a reglón seguido enuncia que «El arte es el enfoque más común que se tiene de la Arquitectura» (Unknown , 2014).

Acudiendo al filósofo clásico griego Aristóteles, refiere que el arte es «la interpretación de la materia como técnica y poesía» subrayando que esta definición muestra que el arte, en sí mismo es una técnica, la cual consiste en  una transformación y un hacer racional para alcanzar un fin.

Otra definición indica que «La Arquitectura, es un arte y al combinarlo con algunas técnicas, los arquitectos son capaces de crear, diseñar y construir y proyectar una gran cantidad de construcciones hermosas» (Díaz de la Peña, 2020). Díaz resalta que «a diferencia de la pintura y la escultura, la arquitectura es un arte que necesita de la interacción de los seres humanos. Es un arte ‘habitable’ que cumple una función específica, más allá de la mera contemplación» (Díaz de la Peña, 2020).

Otra postura indica que «arquitectura es en parte arte y en parte ciencia. Una mezcla entre razón y emoción está siempre presente en la buena arquitectura. Como arte proporciona una forma de expresión creativa que lleva a la sociedad a mirar su espacio de vida y el medio ambiente en general de diferentes maneras. Al mismo tiempo la buena arquitectura responde a las necesidades funcionales de la sociedad» (Thor, 2017).

Unknown anota que una definición más aceptada es la que plasmó en su libro Sobre lo espiritual del arte (1911) el pintor ruso Wassily Kandinsky según la cual hay tres elementos distintivos en toda obra de arte:

  • Elemento de la personalidad propia del artista: Este elemento se refiere a que todo artista tiene características únicas que identifican su obra más allá de las corrientes, movimientos o estilos que siga.
  • Elemento del estilo: La obra del artista debe denotar a una época y a un ambiente cultural.
  • El ambiente de lo puro y de lo eterno: Se refiere a que el arte debe transcender los límites espaciales y temporales.
Catedral de Sal Zipaquirá

Fuente: Pixabay

Díaz De La Peña refuerza anotando que «La buena arquitectura es arte; una composición espacial que cubre las necesidades emocionales, físicas, estéticas y de supervivencia del ser humano es forzosamente artística y cumple con los requisitos para ser una buena pieza de arte» y remata afirmando que «arte y arquitectura se abrazan en cuanto a la decoración del espacio. Cuando el diseñador de interiores realiza decoración rica en obras de arte, pinturas, esculturas, tapices, alfombras de primer nivel, es otro ejemplo de cuando arte y arquitectura son comunes».

La Arquitectura como ciencia

Estany en el propósito de precisar que categoría del saber humano es la arquitectura  llama la atención en torno a la necesidad de no prestarse a confusiones cuando afirma que «Hay razones importantes para considerar que la arquitectura no es un arte como puede serlo la pintura, la escultura o la literatura» (Estany, 2011).

Una definición generalmente aceptada indica que la ciencia es «la rama del saber humano constituida por el conjunto de conocimientos objetivos y verificables sobre una materia determinada que son obtenidos mediante la observación y la experimentación, la explicación de sus principios y causas y la formulación y verificación de hipótesis y se caracteriza, además, por la utilización de una metodología adecuada para el objeto de estudio y la sistematización de los conocimientos» (Oxford Language, 2021).

Didáctica del proyecto arquitectónico

Fuente: Universidad Autónoma de Barcelona

   En esta dirección Estany considera que la relación de la «arquitectura con la ciencia esta fuera de toda duda, sin embargo, tenemos la intuición de que no es una ciencia como la física, la química o las matemáticas, a pesar de que no podemos concebirla sin los conocimientos que aportan estas disciplinas». Adicionalmente anota que al mismo tiempo no podemos hacer caso omiso de su impacto social, ya que son los arquitectos los que diseñan los espacios en donde habitamos y trabajamos. De esta manera termina concluyendo que hay que considerar a la arquitectura como «una ciencia del diseño en la que convergen factores científicos, artísticos y sociales».

 Por su parte Unknown considera que si se desea hablar de arquitectura como categoría científica se requiere necesariamente que tenga una un método o una metodología que según él no se encuentra en la mayoría de los casos de esta disciplina,  más sin embargo advierte que la arquitectura constituye una actividad humana que afecta tanto al intelecto como al mundo material, y al mismo tiempo tiene un saber para un hacer, es decir se trata de un conocimiento y creación intelectual que tiene su sentido y un fin en  la realización del objeto, lo que lleva a considerarla como una ciencia.

La Arquitectura como técnica

Genéricamente a la técnica se le define como «el conjunto  de procedimientos o recursos que se usan en un arte, una ciencia o en una determinada actividad, en especial cuando se adquieren por medio de su práctica y requieren habilidad». Y no sobra agregar que la técnica tiene como finalidad la resolución práctica de problemas y necesidades humanas.

Villagrán, J. (1988) citado por Unknown, al referirse a la técnica afirma que «…no tan solo hemos de saber qué queremos o se necesita hacer, sino que también definir para qué vamos a hacerlo y con qué lo haremos». La necesidad o problema -finalidad- que pretende  cubrir o resolver la arquitectura es la de contar con un espacio, y siendo ésta la finalidad última de la técnica, y puesto que la arquitectura cumple con este requisito, entonces ha de ser considerada una técnica

Ilustración del Coliseo Romano

Fuente: Freepik

En conclusión, aunque el debate está abierto y no se agota, y no obstante que hay cierta duda acerca de considerar a la arquitectura como una ciencia habida cuenta de que no se puede establecer de manera específica su método, ello no quiere decir que no pueda considerársele como tal, más aún porque se trata de un saber y una  praxis que es multidisciplinar lo que le obliga en algunos momentos recurrir al método de aquellas y porque además tiene un objeto de estudio concreto.

Por otro lado, es también evidente que la arquitectura es arte y técnica, y no solo por su origen sino que también por su alcance y significancia, que se mueve entre la expresión de la más elevada sensibilidad humana y la necesidad de recurrir a instrumentos, herramientas y procedimientos para dar una solución práctica a una necesidad tan humana como es su hábitat individual y colectivo.

Referencias

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