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Es tal la tendencia evolutiva de los materiales de construcción, que hoy nos encontramos con lo que parecería ser un nuevo espécimen con multi páter. Esa búsqueda inagotable por descubrir o crear materiales de construcción más amigables con el medio ambiente y que sean más resistentes y durables, ha metido en una competencia sin cuartel a varios actores de distintas latitudes, en la que difícilmente se le puede asignar a uno en particular la autoría de este nuevo espécimen.

Pues bien, el material referido no es ni más ni menos que la evolución del hormigón rígido -convencional- al hormigón flexible, que se ha dado en denominar ConFlexPave.

La inmensa mayoría de medios de difusión, entre ellos Ecoticias (2024), señalan como el creador de este novedoso material al equipo de investigadores altamente especializados Yang En-Hua de la Universidad Tecnológica de Nanyang -NTU, por su sigla en inglés- de Singapur.

Más sin embargo el diario digital El Español (2020), hace pocos años dio cuenta de una versión similar, por no decir igual, que fue desarrollada por un equipo de investigadores australianos de la Universidad de Swinburne, con características asimilables e igualmente maleable o flexible, que ya cuenta con una patente.

Por su parte el portal Visión Técnica (2015) ya hace casi una década dio a conocer una versión similar cuyo material y compuestos especiales fueron diseñados por la Universidad de Michigan -Estados Unidos- que recibe el nombre Engineered Cement Composites -ECC’s, por sus siglas en inglés-.

Frente a estas tres versiones nada fácil resulta precisar quién es el creador o padre de este nuevo material que parece perfilarse como el sustituto del tradicional hormigón rígido. Pero y ¿Cómo es cada una de estas versiones? ¿Cuáles son sus materiales y compuestos? ¿Cuáles son sus virtudes y beneficios?

 

La versión de Singapur

Esta maravilla de la construcción presenta unas características que lo hacen muy deseable, como lo anota Redacción Hoy ECO O. Por el proceso de enfriamiento en corto tiempo, no necesita técnicas de soplado o refrigeración, puesto que lo hace solo por la química de su composición.

El ConFlexPave se compone de una mescla de materiales que le dan dureza como arena, cemento, agua y gravilla, combinados con polímeros en forma de microfibras que alcanzan el grosor de un cabello y son las que le dan al hormigón el atributo de flexibilidad y torsión bajo presión, incluso hasta llegar a doblarse.

Los materiales duros son los que evitan el deslizamiento y facilitan la tracción al caminar, rodar vehículos sobre él o para fijar la pintura y elementos decorativos en las paredes de edificios y viviendas. De otro lado, también se fabrica en forma de lozas, paños o módulos en fábricas remotas y se llevan al sitio de instalación, lo que significa un enorme ahorro de tiempo y costos al no tener que fabricarlos en el sitio de obra.

Su mantenimiento es más sencillo y ecológico, puesto que solo se debe sustituir la o las láminas gastadas, mientras las que se retiren pasan a reciclaje. También es mucho más seguro porque el vaciado se realizaría con máquinas especializadas como boquillas o impresoras 3D, no siendo necesaria la intervención humana.

Son dos las grandes virtudes de este nuevo hormigón: de un lado, es un 40% más liviano y un 50% más resistente que el tradicional, pese a su flexibilidad, lo que lo hace un material especialmente aplicable a construcciones antisísmicas y contra ventiscas, y del otro, sus aplicaciones son múltiples como en la construcción de casas y edificios multifamiliares, vías y caminos, aceras peatonales, infraestructura deportiva, centros comerciales, etc.

Y un atributo adicional es que por su composición difícilmente presenta agrietamientos, algo que comúnmente se da en su contraparte convencional, al igual su duración o vida útil que es de mayor alcance. Se agrega el hecho de que al poderse elaborar en planchas o láminas más delgadas aumenta la velocidad e instalación y reduce la presión por menor peso sobre la estructura de las edificaciones.

Estas cualidades también lo hace un material óptimo para la construcción de proyectos de infraestructura, reduciendo a la mitad el tiempo necesario para obras de carreteras y nuevos pavimentos, además de requerir menos mantenimiento.

Fuente: unsplash.com, cortesía Damjan Dobrila

 

La versión australiana

Este es un hormigón más sostenible que el tradicional y también flexible hasta llegar a doblarse. El nuevo material se ha desarrollado empleando desechos industriales, más concretamente combinando cenizas de centrales térmicas de carbón con pequeñas fibras poliméricas.

Es de recordar que el hormigón tradicional es el segundo elemento más utilizado en el planeta, después del agua, pero en su producción se consume mucha energía y se genera una gran huella de carbono debido a la calcinación de la piedra caliza para producir su ingrediente determinante, el cemento.

Pero esta nueva técnica por el contrario emplea aproximadamente un 36% menos de energía y emite hasta un 76% menos de dióxido de carbono, en comparación con el hormigón tradicional.

Su gran virtud es la elasticidad que le proporcionan las fibras poliméricas, tanta que incluso puede doblarse al aplicarse fuerza sobre él, como ocurriría en el caso de huracanes, tornados, movimientos telúricos, o el impacto de una explosión, lo que lo hace un material óptimo para construcciones antisísmicas y anti ventiscas.

Fuente: phys.org, cortesía Nanyang Technological University

 

La versión estadounidense

Esta versión ECC’s, se trata de un material que en su aspecto externo es muy parecido al concreto tradicional, aunque 500 veces más resistente a roturas por sobrecarga de fuerza o peso.

Su peso es 40% más ligero, atributo que se logra mediante la mescla de un 2% de fibras especiales con los componentes habituales del concreto, excepto los áridos gruesos que son sustituidos por partículas producidas de manera sintética para contribuir a la flexibilidad del compuesto.

Según Visión Técnica, en condiciones normales este nuevo material se comporta como el concreto convencional, pero cuando es sometido a grandes tensiones, la red de fibras incorporadas al compuesto se estira y se desliza ligeramente con respecto al componente rígido, evitando así la fragilidad y rotura total del elemento.

Hasta ahora el material ha sido usado en algunos proyectos en Japón, Corea, Suiza, y Australia, pero su producción y comercialización aún no es determinante puesto que algunos aspectos del material están siendo sometidos a verificación y comprobación a largo plazo, no obstante que las pruebas a corto plazo han dado muestras de resultados altamente satisfactorios.

Una muestra de estructura construida con este material es el puente Mihara Bridge en Hokkaido, Japón, que es un 40% más liviano y ligero que uno convencional, y se estima que tendrá una vida útil de 100 años.

Las evaluaciones en cuanto a su valor monetario estiman que el material será más costoso que el tradicional, aunque a largo plazo se prevé que dicho costo se amortice positivamente hacia la baja por su mayor expectativa de durabilidad en el tiempo.

 A manera de colofón, sin duda la creciente conciencia ambiental y la insaciable búsqueda de le eficiencia de la construcción desde ya hace varias décadas ha desatado una carrera por encontrar o crear nuevos materiales de construcción que sirvan a estos fines.

Las tres versiones de lo que genéricamente se llama «hormigón flexible» que han sido reseñadas, es la muestra de esa inquietud cada vez más creciente que se extiende por distintos lugares del planeta. Las tres tienen en común que desde el punto de vista técnico incorporan fibras poliméricas en su composición, pero una de ellas se diferencia porque a cambio de caliza acude a cenizas de centrales térmicas de carbón, mientras que otra sustituye los agregados o áridos gruesos por partículas producidas de manera sintética.

También les es común que todas son aptas especialmente para la construcción de estructuras antisísmicas, registran una mayor vocación de resistencia y durabilidad en el tiempo, y contribuyen determinantemente a la reducción de costos económicos en el proceso constructivo y de la huella de carbono que del proceso tradicional se deriva.

Fuente: visiontecnica.com.ar

 


Referencias