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La imaginación humana parece no tener límites, por lo que cualquier idea, por más loca que parezca, podría hacerla posible.

 

En la excéntrica nación de los Emiratos Árabes Unidos hoy convertida en todo un emporio económico que navega con total solvencia sobre las olas de la gigantesca fortuna acumulada por la desaforada explotación de los hidrocarburos, más precisamente en su capital Dubái, se levanta la majestuosa torre Burj Khalifa de 828 mts y 150 pisos de elevación, siendo quizás el rascacielos más alto jamás construido hasta hoy en todo el planeta.

Y pareciese que con ella ya se hubiese tocado techo en cuanto a records en altura de edificación alguna. Pero no hay tal: la imaginación, el espíritu aventurero y la tendencia temeraria del hombre por asumir riesgos más allá de lo que parecen ser los límites, de la mano de la ciencia y la tecnología, de seguro nos harán dudar acerca de los mismos y de la imposibilidad de superar el record que encarna este gigante medio oriental.

Claro está que hasta poco antes de que fuese una realidad, la humanidad con más incredulidad que convicción, jamás asumió que fuese posible lanzar al espacio más allá de la atmosfera terrestre una estación espacial o un satélite artificial. Incluso hace cuatro décadas atrás muchos adultos de esa generación no lograban comprender como es que era posible transmitir un documento escrito de un teléfono a otro a través de una línea telefónica, y eso que no alcanzaron a vivir para vivenciar el realizar llamadas a través de la telefonía móvil celular o para navegar por la autopista virtual del internet.

Y entonces ¿Es posible que en la tierra pueda construirse una edificación de millones de pisos que se acerque tanto a la luna, de tal forma que podamos pasar a la masa lunar como si fuese la tienda del vecindario de la ciudad en la que vivimos, algo similar a la planta de guisantes que alguna vez se vio en una de las series animadas de Walt Disney? Es el cuestionamiento que nos plantea Ridddle ES (2019) para que especulemos hasta donde sería capaz de llegar el hombre y sobre lo que se requeriría para que tal imaginación se haga una realidad.

 

De una Loca Idea a un Hecho Real

Claro que es posible que el hombre pueda construir un edificio tan alto como su imaginación y osadía se lo permita. Y como lo sugiere Ridddle ES, «nada le impide pegar un ladrillo sobre otro o montar una sección sobre otra y así sucesivamente», excepto por las normas que imperen en el lugar o las autorizaciones que se concedan. Pero cuanto más se eleve un edificio mayor es el dolor de cabeza en el que se convierte para los constructores, puesto que una creación de esta magnitud se enfrentaría a un sinnúmero de escollos. 

El peso de la estructura y las bases o anclajes

Un primer aspecto a considerar como un escollo a superar es el peso de la estructura que empuja con una presión cada vez más alta hacia abajo sobre sí misma y sobre el suelo, puesto que cuanto más alta más pesada ha de ser. Implicaría ello que si no se crea una base y estructura lo suficientemente resistentes, la parte superior se tornaría sumamente pesada para que la inferior la soporte, y toda la estructura colapsaría y se desgajaría como un castillo de naipes.

Refiere Ridddle Es que según los cálculos de William Baker -uno de los diseñadores del Burj Khalifa– un edificio con una altura de 8.849 mts de altura -un metro más alto que el Everest-, un edificio 10 veces la altura del Burj Khalifa tendría que construirse sobre una base de aproximadamente 4.100 km2, es decir un área en la base igual a la de la Polinesia, algo que parecería una empresa nada fácil de realizar y de unos costos económicos y ambientales de grandes proporciones.

Fuente: i.ytimg.com

El mismo Baker sugiere una alternativa que parece más viable que consiste en construir rascacielos alrededor de un núcleo central más pequeño pero poderoso que podría soportar numerosas columnas que a su vez sostienen al edificio. De esta manera la cimentación podría estrecharse significativamente a la vez que el área a ocupar se reduciría sustantivamente. Según los cálculos del mismo ingeniero si se utilizara este método de pedestal y se ocupara la misma área de los 4.000 km2 hipotéticamente podría elevarse un edificio hasta los 59.000 mts de altura, o alrededor de los seis y dos tercios de veces más alto que el monte Everest, lo que equivaldría más o menos a 10 mil pisos.

Fuente: Ridddles ES en YouTube
Fuente: 4.bp.blogspot.com
Fuente: Ridddles ES en YouTube

Los vientos huracanados y tornados

Pero aun con todas estas previsiones posibles no resultaría nada fácil y seguro construir un edificio de estas dimensiones. No hay duda que un gigante de esta asombrosa envergadura se enfrentaría a desafíos y peligros nada fáciles de capotear, puesto que a esa altura se expondría a diversos y nada despreciables riesgos: De un lado, los vientos huracanados con frecuencia se hacen presentes y molestos, impactando a grandes velocidades y con potencia elevada a los lados de la estructura creando una turbulencia a su rededor poderosa y posiblemente letal.

Los vientos huracanados podrían sacudir al edificio de un lado al otro durante las tormentas haciendo que la estructura se torne frágil y por tanto peligrosa para vivir, en tanto que todo el edificio podría ser potencialmente derribado, apunta Ridddle ES. Y agrega que para salirle al paso a esta amenaza se ha propuesto que los rascacielos se construyan con perfiles aerodinámicos de tal forma que puedan eludir con mayor éxito la arremetida de los vientos huracanados y tornados, para lo que se recomiendan las formas circulares u ovaladas aplanadas, las formas piramidales o rombos con esquinas redondeadas, en tanto que se ha probado que para estos efectos funcionarían con mayor eficacia que un cuadrado.

Fuente: Ridddles ES en YouTube
Fuente: Ridddles ES en YouTube
Fuente: metalocus.es

Los materiales requeridos

Pero no bastaría la forma que se adopte sino que también se requeriría acudir a materiales meta resistentes y súper fuertes como el aluminio transparente, ese asombroso material tres veces más resistente que el acero, que según el portal masindustrias.com.ar (2021) fue el material revelado en la Star Trek IV: Misión Salvar la Tierra, y que Scotty intercambió para cumplir la misión de transportar a dos gigantes ballenas desde la tierra, o quizás los nano materiales que son prácticamente indestructibles como el Aerografeno, el Galvorn o la Cerámica Flexible de los que se habló en artículo anterior.

Fuente: computerhoy.com

El ascenso a los pisos más elevados y los elevadores

De otro lado, un gran escollo a afrontar por los constructores es el de los ascensores puesto que los tradicionales tienden a ocupar demasiado espacio, por lo que en una edificación de éstas características habría muy poco espacio para ellos, a no ser que se acuda a los últimos desarrollos en el diseño y creación de ascensores ultra compactos y ultra rápidos con los que podría salvarse la situación, anota Ridddle ES, pero una idea un tanto más exótica y temeraria que se ha ventilado para salvar este obstáculo es acudir a los globos industriales para ascender por la parte exterior del edificio, algo de no creer hasta no verlo, o acudir a otras alternativas por desarrollar.

El límite espacial y los basureros siderales

Pero la otra gran barrera a la que se enfrentaría nuestro mega rascacielos ante la eventualidad de que la altura de esta extravagancia arquitectónica alcanzara el espacio cercano a la tierra, es que de repente se encontraría con un vertedero lleno de escombros y basura provenientes de estaciones espaciales, sondas, cometas y asteroides, subraya Ridddle ES. Anota que según cálculos de la NASA alrededor de 170 millones de restos de satélites giran aquí, desde diminutas motitas hasta trozos de maquinaria descompuesta bastante grandes, y para colmo la velocidad de desplazamiento de estos objetos alcanza la velocidad de 56 mil km por hora.

Pero al parecer esta contaminación ya contaría con un antídoto, en tanto que los científicos ya están prometiendo que esta área en un futuro cercano será barrida, para lo que ya han probado un dispositivo denominado «Remove DEBRIS», un tipo de arpón especial de alta tecnología con una red que durante la prueba logró realizar la captura de una buena cantidad de basura flotante en el espacio, mientras que los expertos del Suray Space Center crearon un modelo de aspiradora orbital como una especie de vela capaz de llevar a cabo la limpieza general de todo el espacio cercano a la tierra, por lo que todo estaría despejado para continuar con la construcción de nuestro híper rascacielos sin correr el riesgo de que sea destruido por algún artefacto-basura sideral.

Fuente: El Futuro Es Apasionante de Vodafone en YouTube (con intervención particular)

En fin, son muchos más los retos a los que se enfrentaría una empresa de estas dimensiones y pretensiones, pero será en otra entrega que se profundice en ello. Lo cierto es que la mente humana, su capacidad de ingenio, su osadía y persistencia, de la mano de la ciencia y la tecnología que ella misma desarrolla y crea, puede hacer posible llevar a la realidad cualquier idea por más lunática que parezca, pero muy a pesar de ello, algunos proyectos que en principio parecen utópicos, aún tienen un camino por recorrer hasta verlos materializarse.

 


Referencias