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El cúmulo de actuaciones que se desprenden de la arquitectura, tocan diversas fronteras.

 

En la entrega anterior se anunció que en subsiguiente publicación se entregaría la segunda parte de este artículo, siendo ésta su continuación.

 

Frontera Espacial

Fuente: lacasaead.com

Parte de la consideración de que el diseño ha entrado en crisis debido a que los entusiastas generadores de objetos se están alejando paulatinamente de algunos compromisos que se tienen con la humanidad. Y plantea la revisión del concepto forjado por siglos, de que los arquitectos son diseñadores de espacios de una clase económica específica, en tanto que son ideales que ya no corresponden con los momentos actuales. Advierte que el verbo «habitar» no se puede estandarizar ni legalizar, por lo que a las personas solo les queda la opción de adaptarse al entorno.

No obstante se desarrollan barreras formales -para satisfacer al producto en el mundo consumista de espacios- cuando en realidad lo que debe hacerse es hurgar en las causas materiales para satisfacer la habitabilidad de los usuarios. Otro reto para la arquitectura que pone a prueba sus finalidades y prácticas, en una época que demanda cambios sustantivos en la manera de concebir el espacio habitable centrado más en la calidad.

 

Frontera Privada

Frontera entre zonas verdes, una pública y otras privadas (Madrid, España)
Fuente: Google Maps

Se trata también de la tensión en el tránsito de un sistema de apertura -espacio público- a uno de cierre en el espacio -espacio privado- que obliga indefectiblemente el paso de un espacio abierto a uno que aísla, pero que a su vez es penetrable. En esa tensión y transito se dan una serie de rituales a los que tenemos que someternos, por ejemplo si se tratase de pasar al espacio público, al ingresar a él creamos la ilusión de penetrar algo, pero a la vez al entrar no sentimos repelidos. Es decir, en ese ir y venir del espacio público al privado y viceversa, lo que vamos descubriendo es que nuestra libertad no es total, porque muchos de esos rituales terminan condicionándonos al tornarse en reglas socialmente aceptables.

Según Reséndiz el urbanismo teoriza -más bien idealiza- sobre la relación clara adentro/afuera, con órdenes visuales claros y circulaciones permeables, es decir el orden espacial. Y este orden es el gran reto de arquitectos y urbanistas, de la mano de profesionales sociales y humanistas, para hacer que esa tensión se dé con menores roces y con mayor armonía.

 

Frontera Política

Fuente: redalyc.org

Es el asunto de las políticas públicas y el papel del Estado en el desarrollo urbano y el aseguramiento de vivienda digna, como herramientas para contrarrestar a su vez la segregación y la discriminación socioeconómica, que como una condición casi que natural, se da en las sociedades urbanas capitalistas.

Cuestiona que mientras que los problemas sociales, como el de los sin techo, la pobreza y la segregación sean solo apreciables y aparentes para aquellos que lo experimentan, no habrán programas sociales enfocados a cambiar esa realidad, y solo serán problemas que se conviertan en legibles y solucionables, si se expresan como un fenómeno de invasión del espacio público. Otro reto para la arquitectura como proponente de soluciones que impulsen y motiven la implementación de políticas de vivienda social y urbanismo inclusivos.

 

Frontera Económica

Fuente: linkedin.com

Reséndiz considera que la discriminación en un sistema económico como el que está vigente, se da porque precisamente los marginados no encajan en el sistema, y según el mismo, es una situación que se sale de las manos de las organizaciones ONG’s, de los gobiernos y de los ciudadanos, sin dejar de considerar que en cualquier momento todos podemos caer en tal situación, dada la condición humana y que esto de caer en acumulación de desgracias, es un asunto que no discrimina. Agrega que resulta inconcebible que se tenga que vivir parte de la vida de forma infrahumana, además de que se deben soportar las inclemencias y las violencias de las ciudades.

Los marginados no lo son precisamente, sino que son condenados a esta condición por no poder acceder a los beneficios de las sociedades de consumo, están separados del bienestar impuesto por la sociedad moderna, y a la vez se encuentra articulados a esta comunidad, lo que ha originado la emergencia de distintos sectores dentro del medio urbano, que reaccionan entre sí y en donde los grupos de poder tratan de ocultar a la vista los evidentes males de la sociedad. Otro reto para los estados, la arquitectura y la construcción en la perspectiva de aportar a la construcción de sistemas económicos inclusivos.

 

Frontera Arquitectónica

Concepto de vivienda moderna generado por una IA
Fuente: freepik.es

Y finalmente está la frontera de la misma arquitectura. Asegura que para él, el estudio de la arquitectura y el medio urbano puede ir segmentándose como dos elementos ligados y que siempre se están relacionando, por lo que, deja en evidencia que siempre se deben considerar los estudios multidisciplinarios al concebir el hábitat humano, esos otros estudios de relevancia: sociales, políticos, económicos, culturales, filosóficos, antropológicos, etc.

Y se plantea varios cuestionamientos para posibles investigaciones acerca del arquitecto: ¿Cuál es la relación entre la multidisciplina y el arquitecto? ¿Existe un perfil definido del arquitecto que pueda generalizarse? ¿Dónde estamos parados en la profesión dentro del marco de la sociedad? ¿Cuántos distintos tipos de arquitectos existen (…)? ¿Si la vivienda es la principal morada del hombre, por que tantas carencias en los proyectos que se desarrollan por parte de los encargados de este trabajo?

En consecuencia considera que hay cuatro fronteras dentro de la arquitectura que delinean de manera específica a cuatro grupos o tipologías de arquitectos:

  • Financiero o «comerciante»: no desarrolla ninguna cualidad, realiza un diseño precario, solo le interesa la ganancia y construye para un usuario tipo.
     
  • Super Estrella: busca un alto beneficio económico pero también interesado en generar un diseño apreciable y desarrolla una habilidad dentro de lo que cabe, al menos un mínimo para un usuario tipo.
     
  • Responsable Social: busca realizar proyectos que benefician a cierta sociedad, con alto diseño, cierta habitabilidad, desarrollos asequibles, sustentables y de alto impacto social.
     
  • Participativo: solo funciona como asesor del usuario, no le interesa el diseño, y su principal preocupación es la habitabilidad, la que es sugerida enteramente por el usuario.

Finalmente cierra la reflexión sugiriendo que el propósito será quebrantar las fronteras de la arquitectura mediante estudios comparativos entre los actores conducentes a la crítica de los «esquemas» de la profesión, que vaya desde la academia hasta las inmobiliarias, que a la vez permita la definición de parámetros de eficiencia pero también de eficacia, con los que se puedan juzgar previamente, durante y al cabo de la ejecución, aquellos proyectos arquitectónicos enfocados al tema de la vivienda, con su capítulo especial de la social.

Al final queda claro que la arquitectura al intervenir en el espacio natural y el paisaje ya construido, se manifiesta en diversas fronteras cuyos efectos pueden implicar bienestar o deterioro de condiciones socio-humanas y ambientales, ante lo que la misma, de la mano de diversas disciplinas, del poder político y con la participación ciudadana, deben encontrar las mejores soluciones para propiciar un desarrollo urbano y un hábitat idealmente realizable, en tanto que, como ya quedó en evidencia, sus acciones no son unidimensionales y menos, unidireccionales. De otro lado, es claro que en torno al rol de la arquitectura como disciplina y praxis, debe darse un debate que reoriente sus objetivos y aportes al desarrollo social y económico más inclusivo, equitativo y universal.

Fuente: arqsust.wordpress.com con intervención particular

 


Referencias