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Rescatistas ucranianos limpiando los escombros de una escuela. (Járkov, Ucrania)
Fuente: rtve.es
Las guerras no solo afectan a los pueblos que las libran, sino también a otros allende sus fronteras.

En la anterior entrega en la que se hicieron unas aproximaciones concluyentes a las afectaciones de la guerra Rusia-Ucrania a la economía global, se anunció una segunda entrega que abordaría los efectos de la misma en la economía Colombiana y especialmente en el sector de la construcción. Aquí la segunda parte de este análisis.

Afectación a la economía colombiana

La guerra afecta a Colombia de manera negativa pero también positiva. Desde entonces el país está viviendo una bonanza petrolera debido al incremento de las exportaciones, al precio internacional del crudo y a la revaluación del dólar, por lo que irónicamente podría decirse que a Colombia no le beneficiaría el fin de la guerra. Pero por otro lado viene padeciendo las inclemencias de una inflación casi desbordada.

Casas (2022), citando cifras del DANE indica que en el primer trimestre de 2022 las exportaciones de crudo sumaron US$8.836,2 millones que frente a los US$5.020,7 millones del mismo período del año pasado, representa un incremento del 76%. Por su parte Morales (2022) reseña que al cierre del primer semestre de este año Ecopetrol registró utilidades con la rentabilidad más alta en toda la historia de la compañía. La utilidad neta durante el segundo trimestre fue de $10,5 billones, 181,1% más que en el mismo período de 2021, logro alcanzado tras obtener unos ingresos operativos de $43,9 billones, un alza de 125%. A esto se llegó no solo por la gestión comercial sino principalmente por la cotización del barril de crudo que cerró en US$111,96 y a una TRM en promedio de $3.915 por dólar.

Es probable que esta revalorización del petróleo y de las utilidades de Ecopetrol esté incidiendo en el alza generalizada de los precios al consumidor, claro está que tampoco ha sido el único factor. De hecho la disminución de las exportaciones de urea y fertilizantes de Ucrania ha contribuido al incremento abismal de los precios de los insumos agrícolas que se usan en el país impactando determinantemente los precios de los productos agropecuarios, que son fundamentales en la canasta familiar. Según el DANE (2022), al cierre de agosto el índice de inflación -IPC- se ubicó en el 10,84 % con tendencia al alza, haciendo inviable para un gran número de hogares colombianos acceder a una canasta familiar digna.

 

Efectos en la construcción

Los efectos en la construcción tampoco se han hecho esperar. Uno de los más determinantes tiene que ver con el incremento en los precios del acero que está afectando a una gran cantidad de proyectos de construcción de vivienda y de obras civiles.

En febrero de este año ya los pronósticos acerca de las consecuencias de la guerra que recién iniciaba mostraban un panorama desolador. La Revista Forbes, por ejemplo, previó que el precio de materiales como el acero, la madera y el aluminio provenientes de Rusia tendría alzas considerables entre el 15 y 20%.

Para Construyored (2022) los precios no solo se afectarían para estos insumos básicos sino que también en los de la tecnología rusa para la fabricación de grúas para la construcción, excavadoras, perforadoras, guantes y cascos de protección, que tendrán mayores aranceles. En Risaralda ya se presentó un inconveniente en relación con unas máquinas especializadas para la construcción del Teatro de Santa Rosa de Cabal que se adquirió en enero pero no pudo llegar por lo que se canceló el contrato de compraventa según informa la Secretaria de Infraestructura Mónica Saldarriaga (Gobernación de Risaralda, 2022).

También se preveía la inevitable alza en los precios de la energía que a su vez afectaría la producción de cemento en la que 2/3 de los costos provienen de ella; y de la cerámica en donde la energía representa un 1/3 del costo de producción local de acero, en especial el que se produce en las acerías semi-integradas que usan hornos eléctricos, pero este tema de la producción nacional se abordará en un muy próximo artículo de manera específica.

Según Camacol desde junio del 2021 hasta junio de 2022 el precio del acero ha crecido un 75%. La presidenta del gremio aseguró que «Poder importar el acero va a poner las condiciones más competitivas para que el mercado supla un precio que permita avanzar para que los proyectos no vayan a perder su viabilidad» (Mercado Duarte, 2022). Según la misma, la construcción de 250.000 viviendas está en juego por causa del alza en los precios del acero, por lo cual solicitó una vez más a Mincomercio reducir a 0 el arancel de importación. El Comité Triple A recomendó en julio de 2021 bajar el arancel del acero de 10 a 5%, pero esto no se ha materializado, agrega Mercado.

Para Camacol lo que realmente hizo el Gobierno Nacional de ese entonces, fue dictar un decreto que no contribuye mayormente a resolver el problema en tanto que descuenta de la base gravable en el proceso de aduana el tema del transporte y eso solo ayuda con el 1.5% en la amortización del arancel.

El impacto de esta escalada alcista en los insumos de la construcción es tan evidente al punto que la Secretaria de Infraestructura de Risaralda afirma que «desde 2020 a hoy exponencialmente se ha disparado el valor del acero, el valor del cemento y el valor del cobre que nos afecta para las instalaciones eléctricas de las construcciones».

En general este fenómeno está provocando la parálisis de muchas obras y proyectos de construcción y vivienda, la revisión y ajuste de valores y cronogramas para los procesos licitatorios y los de proyectos ya en ejecución, etc.

Obras de construcción afectadas por la guerra de Rusia-Ucrania. (Risaralda, Colombia)

Fuente: Gobernación de Risaralda

 

En conclusión, en Colombia los efectos de la guerra Rusia-Ucrania están haciendo sentir su peso en el conjunto de la economía colombiana y especialmente en el sector de la construcción de viviendas y obras civiles por el alza de precios en diversos insumos -cemento, madera, cobre, aluminio-pero especialmente del acero que es esencial en dicho sector, convirtiéndose en un fenómeno que está poniendo en entredicho sin número de proyectos de construcción de viviendas especialmente VIS y de obras civiles claves para la infraestructura pública.

Un efecto colateral que está provocando es el que tiene que ver con el incremento de los precios de la vivienda que golpea más fuertemente a la de interés social -VIS- y en consecuencia el acceso a la vivienda digna de presuntos sectores pobres de la población. Y otro que causa traumatismos en la actividad es el hecho de que está obligando a la reprogramación de valores y cronogramas en los procesos licitatorios al igual que en proyectos que ya están en ejecución con las consecuentes demoras en las entregas, en los costos de producción y en los de administración generalmente considerados.

 

Referencias

 

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