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No son pocos los arquitectos que han destellado en el universo arquitectónico, pero un estadounidense destacó por ser un hombre visionario y polémico al que se le deben varias obras icónicas de la arquitectura moderna. El que es considerado el mejor arquitecto estadounidense de la historia -él mismo lo creía-, se empeñó en conseguir una arquitectura orgánica y democrática, todo un referente al que hay que rendir culto.

Narro (2022) reseña que la primera persona en soñar con un Frank Lloyd Wright arquitecto no fue él, sino su madre, Anna, hija de un pastor galés que emigró a Estados Unidos por razones políticas. Pero ¿Quien fue este emblemático arquitecto? ¿Cuál es su legado?

 

Breve biografía de Lloyd Wright

Según Narro, al parecer la madre adornó la habitación en la que dormiría su bebe con grabados de catedrales inglesas, y agrega que su hijo Frank (1867-1959), que nació en medio del campo, en una granja de Wisconsin, se enamoró, junto a la belleza de la arquitectura, de la naturaleza.

Cursó dos años de ingeniería en la universidad de Wisconsin, al cabo de los cuales y cumplidos los 19 años de edad, decidió abandonarlos para marcharse a Chicago con el único sueño de dedicarse a construir edificios. Allí se encontró con el Arquitecto Louis Sullivan quien lo empleó como su asistente principal y se convirtió en su mentor.

También se casó, engendró seis hijos, se endeudó y se enemistó con su mentor, circunstancias todas que le dieron valor para independizarse, crear su propio estudio y probar sus alas. Wright detestaba la arquitectura copiada de Europa y era un individualista a ultranza, ajeno a los clichés, que encaró cada proyecto como si fuera el primero y el único.

En su cuarta década de existencia le sobrevino la crisis de los 40 como para un tratamiento psicoanalítico. Abandonó a su familia para marcharse a Europa con su clienta Mamah Borthwick Cheney, quien murió en el incendio de su mítica casa Taliesin de Wisconsin -reconstruida más tarde-, descubrió Japón, se hundió en un ostracismo social elitista, irreverente y al mismo tiempo plagado de utopías, reseña Narro.

El mismo agrega que intentó crear una ciudad democrática, una urbe en el campo en la que a cada familia se le regalara un acre de tierra -la Broadacre City-, y odiaba la chusmocracia –según él, el gobierno de los mediocres-, creía en la arquitectura para todos y en el organicismo.

A sus 70 años parecía un viejo dinosaurio amargado y resentido cuando se sacó de la manga, primero, su Casa de la Cascada y después, el museo Guggenheim de Nueva York, su mejor obra. Y a sus 92 años, con más de mil obras en bocetos, tres mujeres a sus espaldas, y muchos enemigos, murió como siempre dijo que lo haría: como el mejor arquitecto americano de la historia, apunta Narro.

Wright, el arquitecto con nada menos que ocho obras proclamadas como patrimonio de la humanidad por la UNESCO, es caracterizado por Quesada (2020) como un autodidacta, individualista, incomprendido, inspirador…cuya trayectoria personal y profesional lo marcó como uno de los mayores genios de la arquitectura contemporánea, que fue todo menos convencional.

 

El legado arquitectónico de Lloyd Wright

No milito en el movimiento moderno pero su obra trascendió más allá de lo que muchos nunca creyeron y el tiempo le dio la razón. Desde su estudio creó su propio estilo conocido como «Escuela Praire», habiéndose empeñado en que el mismo se enfocara en la «arquitectura orgánica» a la hora de diseñar edificios comerciales y viviendas. Por ello sus obras y estilo se caracterizaron por mantener el equilibrio entre las leyes básicas del diseño y su inspiración en los paisajes naturales, materiales nativos y la cultura norteamericana.

A decir del portal Toscanaarquitectos.com (2022), se destacó por una idea innovadora según la cual un espacio interior no se trataba de una habitación cerrada por cuatro paredes necesariamente. Él se atrevió a diseñar espacios interiores «definidos», es decir que los perímetros eran relativos según la posición del espectador. Agrega que esa proyección arquitectónica de Wright permitía vivir una ilusión increíble al generar la sensación de un espacio mucho más grande de lo que realmente sus dimensiones ofrecían, afectando en positivo, visual y funcionalmente el espacio construido.

El legado de Lloyd Wright abarca 679 edificios a lo largo de 72 años de vida profesional. Sus obras más emblemáticas no son pocas, como que tampoco estuvieron al margen del escándalo, pero también fueron objeto de admiración. Algunas de ellas son:

 La Casa de la Cascada (Fallingwater)

De ese monumental inventario de creaciones prolíficamente ideadas por el emblemático arquitecto estadounidense, ésta es la que más se destaca. Terminada en 1939 y situada en medio del bosque de Pennsylvania, la Casa Kaufmann, más conocida como la Casa de la Cascada, es el mejor ejemplo de como el arquitecto prefería hacer caso de sus intuiciones antes que seguir la pautas que marcaban la época. Es reconocida como la obra más universal de Lloyd Wright y desde mediados de los años 60 del siglo pasado, se convirtió en un museo siendo es el más visitado del estado de Pennsylvania en la actualidad, alternando como casa de eventos -bodas- o centro de negocios.

Anecdóticamente, con quién fue el que le encargo el proyecto, el empresario Edgar J. Kaufmann, se enemistó, lo que condujo a que se ganara el escepticismo de sus contemporáneos, pero consiguió rubricar la obra más bella de la arquitectura moderna, anota el portal Arquitecturaydiseño.es (2024).

Casa de la Cascada (Pensilvania, Estados Unidos)
Fuente: arquitecturaydiseno.es

El Museo Guggenheim de Nueva York

Considerado como otro de sus edificios fetiche, su construcción también se vio envuelta en polémica. El promotor Solomon R. Guggenheim no sabía a quién encargarle el proyecto, por lo que acudió a su amiga la Baronesa Hilla von Rebay para que le aconsejara, habiéndole indicado ésta a Wright porque era el arquitecto más famoso del momento, sin imaginar que su decisión crearía tanta controversia y animadversión.

Este edificio diseñado por Wright entusiasmó sobremanera al cliente promotor, no obstante haber recibido duras críticas por parte del mundo artístico y de la opinión pública, pero aún con ello se erigió habiéndose diseñado en 1943 e inaugurado el 21 de octubre de 1959, seis meses después de la muerte del arquitecto. Este singular edificio con forma de rampa en espiral que da acceso a un tragaluz abovedado, confiriere al lugar una hermosa iluminación natural. Fue remodelado entre 2006 y 2008.

Boceto del ‘Guggenheim N.Y’ (1959)
Fuente: Frank Lloyd Wright Foundation Archives
Museo Solomon R. Guggenheim (Nueva York, Estados Unidos)
Fuente: arquitecturaydiseno.es

Robie House

Esta es la creación del arquitecto que más fidedignamente encarna su Praire Style, en el que diseñó hasta el más último de sus detalles: desde los interiores a la iluminación, muebles, alfombras y textiles.

Se trata de un conjunto de viviendas ubicada en la ciudad de Chicago, que es uno de los consagrados como Patrimonio de la Humanidad. Su promotor fue Fred C. Robie de ascendencia alemana, quien a sus 28 años vivía junto con su esposa e hijo en una habitación alquilada, pero la joven familia quería su propia casa. Relata Cano (2021) que en una conversación que sostuvo Robie con un periodista cinco décadas después, que antes de anhelar una vivienda moderna, alguien le sugirió: «Oh, se lo que quieres, una de esas casas malditas, una de esas de Wright». Pero fue Susan Lawrence Dana, quien había conocido el trabajo de Wright publicado en la revista House Beautiful quien busco la excusa para que se conocieran los dos.

En pocos días lo planos estaban diseñados de un proyecto que rompía con la tradicional sucesión de habitaciones. Cano describe que en ella se encuentra una sala dividida por una chimenea, que separa la zona de estar del comedor, naciendo así el plano abierto. Hay muebles empotrados en la pared y artilugios que facilitan la limpieza y la comunicación en todo el interior. Sería de tres pisos en los que se intercalarían la piedra caliza, el ladrillo y la madera. En el piso superior, los dormitorios. En la planta principal, la zona de recibo, una habitación de huéspedes, la cocina y la zona de servicios. En el sótano, a nivel de la calle, una sala de juegos, un billar, zona de calderas y bodega.

Casa Robie (Chicago, Estados Unidos)
Fuente: Education Images/Universal Images Group via Getty Images

La Silla Coonley

La silla Coonley que diseño en 1907 y la mesa Taliesin en 1925, son dos de los aportes de Lloyd Wright al mundo del diseño que merecen mencionarse, puesto que cada pieza es un importante testimonio de su incesante búsqueda de un mundo poético sin límites de espacio. Luego en 1937 creó la silla Barrel que retomó las formas de una primera silla de tubo de 1904, y hay quienes la considera una pieza de auténtica arquitectura.

Fuente: arquitecturaydiseno.es

Sin duda estamos ante un destellante arquitecto cuyo legado es sumamente significativo para la arquitectura y la humanidad. Prácticamente un empírico que por su ingenio e irreverencia logró estampar su propio estilo, que durante su carrera no solo causó admiración sino que también provocó suma controversia.

Su arquitectura organicista y democrática fue un aporte importante durante el Siglo XX como precedente a lo que hoy se perfila como la Arquitectura Sostenible, esa que se funde armónicamente con la naturaleza, pero al margen de estereotipos y clichés. Un arquitecto que trasciende tiempos y tendencias, que de haber existido en sus tiempos el premio Pritzker, sin duda hubiese merecido ganarlo en más de una ocasión.

Frank Lloyd Wright (1867-1959). Arquitecto, diseñador de interiores, escritor, y educador estadounidense
Fuente: moma.org

 


Referencias