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El popular refrán que reza «no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista» resultó no aplicable al gigante chino de la industria de la construcción e inmobiliaria Evergrande, más si le resultaría aplicable la muy macondiana «crónica de una muerte anunciada». Ya desde meses y años atrás venían sonando campanas que anunciaba una eventual crisis de esta poderosa corporación asiática.

Y esta crónica no comenzó recientemente, pues realmente se hizo perceptible cuando sus pérdidas en 2017 tocaron techo. Hacia septiembre del año pasado un bombazo bursátil estalló ante el temor de una posible liquidación de la compañía como expresión de la crisis inmobiliaria china. Según He (2023) para ese 27 de septiembre las acciones del asediado promotor cerraron con una caída del 19%, cotizándose cada una a tan solo 32 céntimos de un Yuan, el equivalente a cuatro centavos de dólar, lo que situó su capitalización bursátil en apenas 4.200 millones de dólares de Hong Kong (USD $539 millones). Agregó que con esta caída las pérdidas de esa semana ascendieron al 42% lo que hizo que su valor decayera en un 99,9% desde el 2017.

Y como lo reseña la misma He, un mes atrás los inversionistas vivieron un respiro de alivio cuando la compañía anunció que había registrado una reducción significativa de sus pérdidas en el primer semestre de ese año, gracias al incremento de los ingresos provocado por «un breve boom» en el mercado inmobiliario chino a principios del año.

 

Origen de la Crisis

Las pérdidas registradas en el 2017 y la necesidad de capital condujeron a la compañía a sobre endeudarse para financiar su expansión dado el éxito y crecimiento de la misma. Pero en 2021 incumplió el pago de la deuda a los acreedores externos que ascendía a más de USD $100 millones, por lo que la compañía se vería forzada a someterse a una reestructuración que le permitiera recuperarse. Pero la posibilidad de implementar un plan de salvamento se vio truncada con la detención del presidente y fundador de la compañía Xu Jiayin o Hui Ka Yan -en cantonés-, sobre quien pesaban sospechas de delitos, según informó en su momento la misma Evergrande en una presentación en la bolsa de valores de Hong Kong. A Xu se le aplicaron lo que en la jurisdicción china se conoce como «medidas obligatorias» que implican la detención y el arresto formal.

Según He, las pérdidas de Evergrande atribuibles a los inversionistas ascendieron a USD $4.500 millones para el período de enero a junio del 2021, una caída del 50% con respecto a la de USD $9.100 registrada en el mismo período del año anterior, como se plasmó en un documento que se presentó por esos días a la bolsa de Hong Kong. Por su parte los ingresos solo aumentaron un 44% respecto del año anterior alcanzando los USD $17.600 millones mientras que el impago se hacía evidente.

Pero además, la compañía que para el momento acumulaba US$300.000 millones en pasivos, tenía dificultades para llevar a cabo el plan de reestructuración que solicitó en 2021 debido a la investigación regulatoria que también se abrió contra su principal filial de desarrollo inmobiliario en China continental, la Hengda Real Estate Group.

En el trasfondo de la medida de detención del presidente de la compañía podría estar su unidad de gestión patrimonial que había estado recaudando fondos para su empresa matriz de inversiones individuales y corporativas, constituyéndose en una especie de «banco a la sombra» desde el 2015, por lo que se le endilgaba el presunto delito de captación ilegal de fondos.

La Redacción de BBC News Mundo (2024) sostiene que Evergrande al igual que otras inmobiliarias chinas, se vio afectada por la política conocida como la «de las tres líneas rojas», que consistieron en un conjunto de regulaciones que implementó el gobierno chino en 2020 con el propósito de restringir la financiación de las empresas que acumularan un pasivo excesivo y superaran ciertos niveles de apalancamiento -usar deuda para financiar operaciones- o no dispusieran de liquidez suficiente para hacer frente a las deudas en el corto plazo.

A lo anterior se agrega que Pekín dictó medidas para controlar el alza de los precios de las viviendas, un bien que se ha convertido en inaccesible para muchas familias chinas, lo que obligó a la empresa a intentar recaudar efectivo mediante la venta de activos y acciones para pagar a proveedores y acreedores, según la Redacción del mismo medio.

Fuente: scmp.com, cortesía Bloomberg.

 

Discurrir inmediato de la crisis

He pronostica que Evergrande podría seguir el camino de otras empresas fallidas como HNA Group o Anbang que hace 10 años se encontraban entre los conglomerados más grande de China, después de haber realizado una serie de compras globales. A decir de Tyran Kam -Director de propiedades de Fitch Ratings en China-, referido por He, esté fenómeno enterrará a la empresa tal como está, aunque podría ser vendida o dividida, o podría ser adquirida, repartida, o gestionada de otro modo, vale decir por una asociación de gobiernos locales, promotores estatales y bancos. Lo cierto es que el mismo aseveró que las autoridades chinas tendrían que actuar con cuidado para evitar un colapso desordenado.

Lo cierto es que el pasado 29 de enero del presente año un tribunal de Hong Kong ordenó la liquidación de Evergrande Group, según el reporte de medios de comunicación chinos. He (2024) reseña que la orden de liquidación llegó luego de que el asediado gigante inmobiliario chino y sus acreedores extranjeros no llegaran a un acuerdo sobre como reestructurar la enorme deuda. Agrega que el tribunal celebraría otra sesión ese mismo día en la tarde para «regular la orden», que podría desembocar en la designación de un liquidador.

Tras la orden de liquidación de la compañía emitida por el tribunal chino, una vez más y de inmediato, la cotización de las acciones se desplomaron en un 20% en la bolsa de Hong Kong el pasado lunes, lo que a su vez condujo a la suspensión de su cotización como la estocada final asestada al gigante en crisis.

El otro asunto que se convirtió en factor clave para la emisión de la orden de liquidación de la compañía obedeció a la demanda que en 2022 instauró uno de sus inversores, Top Shine Global, por el incumplimiento del acuerdo de recompra de las acciones en el que incurrió la misma. Es de precisar que la gran parte del pasivo de la empresa está en manos de ciudadanos chinos del común, muchos de los cuales invirtieron en casas que no se han terminado, los que a su vez tienen muy pocas posibilidades legales para recuperar lo invertido.

Para el Director Ejecutivo de Evergrande, Shawn Siu la orden de liquidación es lamentable pero anunció que la compañía seguirá funcionando en la China Continental puesto que la filian de Hong Kong es independiente de la matriz.

El complejo inacabado Evergrande Yujingwan (Lu’an, China)
Fuente: wsj.com, cortesía Raul Ariano

 

Efectos y consecuencias de la liquidación

Los especialistas y analistas consideran que la liquidación del gigante inmobiliario chino profundizará los temores y dudas que rondan el mercado chino de la vivienda, y podría tener efectos sensibles en la economía del país. También estiman que no dejará de tener serias repercusiones en los mercados financiero y bursátil en China en un momento en el que las autoridades chinas están intentando contener una oleada de ventas en el mercado de valores.

Apunta la redacción del mismo medio que desde su pico más alta presentado tres años atrás, cerca de US$6.000 millones se han esfumado de las bolsas de China y Hong Kong, algo que pesa mucho en el sector que representa la cuarta parte del PIB de la segunda economía del mundo.

Pero quizás el efecto más devastador para la economía china que pueda causar la onda expansiva de la crisis de Evergrande, es la afectación de la imagen de China como destino de inversiones y el rating de sus empresas.

Por lo que respecta al impacto internacional los especialistas tienden a coincidir en que los efectos no serán mayores puesto que «los acreedores internacionales ya han provisionado y cubierto las pérdidas de Evergrande», apunta la redacción de BBC.

Pues bien, hemos transitado por la crónica de una muerte anunciada de un gigante chino de la construcción que llegó a ser la segunda compañía constructora e inmobiliaria más poderosa de su país. Una conjunción de factores, algunos estructurales y otros coyunturales, fueron determinantes para provocar su paulatina crisis aunada a problemas de gestión empresarial, eventuales delitos financieros y medidas gubernamentales. El entierro de esta inmensa compañía asestado por una orden de liquidación tendrá grandes efectos en el mercado inmobiliario de china, de su mercado bursátil, en su imagen y en la sanidad de sus empresas, que en últimas se verá sensiblemente reflejado en el PIB de la segunda potencia económica del planeta.

Fuente: scmp.com, cortesía EPA-EFE

 


Referencias

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