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Tragedia del Edificio Space (Medellín, Colombia)
Fuente: observadoruniversal.weebly.com
Desastres urbanísticos están desdibujando la imagen de la arquitectura e ingeniería, y deslegitimando a las alcaldías.

Irónicamente puede decirse que la ciudad milagro, Armenia, ha sido desplazada por Medellín, pero no precisamente por cuestiones apreciables sino por unos hechos urbanístico que han venido presentándose de manera recurrente en esta ciudad y que como el pasaje de la historia sagrada del catolicismo, se trata de un fenómeno de réplica similar al de la «multiplicación de los peces».

Se trata de las construcciones de viviendas agrupadas -que no son pocas- que han sufrido deterioro o destrucción por problemas estructurales que ya han provocado tragedias humanas y desastres económicos en sinnúmero de hogares antioqueños. Incluso en la Revista Cambio -medio de comunicación digital de amplia audiencia- la han rotulado como «…La capital de las fallas estructurales en edificios» (Muñoz, 2022), y parece ser que se está convirtiendo en toda una marca en proceso de consolidación.

En efecto en la última década Medellín ha visto edificios caer, ser evacuados y demolidos, y ahora, al parecer, reforzados estructuralmente. Ya han pasado 9 años desde que la torre 6 del Complejo Space se derrumbó dejando un saldo de 12 personas fallecidas, 700 familias reubicadas y miles de damnificados. Y hace siete años se derribaron de manera programada y monitoreada las cuatro torres restantes de este complejo habitacional que era de seis torres en total.

Las alarmas se ha encendido nuevamente en virtud de dos hechos ocurridos la semana anterior que no pasan de ser tan solo el iceberg del problema que es más de fondo y sistemático: de un lado, la condena proferida por la Jurisdicción Contencioso Administrativa a los responsables de la tragedia del Space, y del otro, la declaratoria que hizo el Alcalde Daniel Quintero de calamidad pública en virtud del latente riesgo que se cierne sobre el edificio Continental Towers.

La Condena a terceros responsables y a la Alcaldía Distrital por el caso Space

La condena por daño emergente causado a 102 afectados compromete al representante legal titular y suplente de la constructora Lérida CDO, a dos miembros de la junta directiva de la sociedad, a la directora de obra, al ingeniero calculista, al curador urbano dos y por supuesto que también a la Alcaldía de Medellín, quienes tendrán que responder por una reparación que asciende a los $30.891 millones de pesos en total que deberán ser reconocidos a los damnificados del complejo urbanístico Space. De ese total el 75% lo deban pagar los terceros responsables y el otro 25% la Alcaldía de Medellín, pero por haber sido vinculada como solidaria la Alcaldía podría tener que responder por la reparación total de los perjuicios materiales y morales causados.

Estudios técnicos y peritajes anteriormente realizados en virtud de las investigaciones penales adelantadas por el mismo caso en general dieron cuenta de inconsistencias en el diseño estructural y evidentes deficiencias constructivas de las que fue responsable la Empresa Lérida CDO que levantó un edificio que no podía soportar su propio peso. Y por lo que respecta a la Alcaldía en este caso el Tribunal Administrativo de Antioquia en su fallo condenatorio sentenció lapidariamente que «…de haber sido otra la conducta asumida por la Alcaldía de Medellín en el ejercicio de sus funciones de control, la tragedia que dejó 12 muertos y cientos de damnificados se hubiera evitado» (Ortiz Jiménez , 2022).

En anterior artículo referido a este específico caso se trajo a colación el conflicto de responsabilidad que surgió entre la Curaduría Segunda y la Alcaldía de Medellín, que al final no debería generar discusión o controversia en tanto que la ley es clara al precisar las competencias, funciones y responsabilidades de cada uno en materia de urbanismo y construcciones según sea la población del municipio. Si es menor de 100 mil habitantes las Alcaldías son responsables 100% del proceso. Si la población es mayor a 100 mil habitantes la responsabilidad se distribuye entre Alcaldía y Curadurías, en la que la función de control por excelencia corresponde a las administraciones municipales.

Y es aquí donde el Tribunal Administrativo encontró la falla de la administración de Medellín que no fue otra cosa que una flagrante e inexcusable omisión que desembocó en un daño antijurídico y en una responsabilidad civil extracontractual que es por lo que se condena tanto a los terceros responsables como a la Alcaldía que seguramente recurrirá a la figura de la acción de repetición. La gravedad de la omisión se hace más relevante puesto que la Alcaldía ya estaba avisada, se le había solicitado intervención y la oficina de la planeación municipal había hecho visita técnica habiendo supuestamente encontrado todo en orden y sin necesidad de intervención alguna. De hecho esto agravó la omisión que seguramente no solo se funda en la culpa sino que también probablemente en un dolo.

Sentencia proferida por el Tribunal Administrativo de Antioquia sobre el caso Space

Fuente: https://www.minuto30.com/condena-cdo-por-caso-space-y-medellin/1364169/

 

El caso del Continental Towers y la declaratoria de calamidad pública

El pasado nueve de septiembre el Alcalde de Medellín informó a la opinión pública su decisión de declarar la calamidad pública en razón a las alertas emitidas en torno al edificio de apartamentos Continental Towers ubicado en el exclusivo sector de El Poblado y que hace parte del complejo residencial afectado por el colapso del Space en 2013. Una vez más se trata de un caso de una construcción con graves fallas estructurales que podría dar paso a una posible demolición. Más sin embargo el mismo Alcalde había dejado abierta la posibilidad de que se le sometiera a un refuerzo estructural si los estudios que había ordenado y las condiciones técnicas lo posibilitaran después de 9 años de haber ocurrido el desastre del Space.

La declaratoria de calamidad pública le permitirá a la Administración Distrital realizar inversión de recursos públicos en estudios, obras de mitigación, prevención, adecuación, reforzamiento y reubicación de damnificados, de ser el caso.

Sin embargo ayer el Alcalde anunció que definitivamente el edificio será derribado mediante implosión para evitar que cause daños mayores dado que se ha establecido que dicho edificio puede caer solo y su inclinación de caída esta en dirección de la urbanización Interclub, acción que puede constarle a la ciudad entre 3 mil y 6 mil millones de pesos.

Se ha informado que mientras se realizan los estudios 400 personas que habitan en los 140 apartamentos de la urbanización Interclub ubicada a 30 ms del Continental Towers, serán evacuados de manera inmediata. Ya en 2013 se habían evacuado residentes del Continental Towers por que se detectó que tenía fallas estructurales graves que plantean la posibilidad de que se desplome.

Complejo Residencial Continental Towers (Medellín, Colombia)

Fuente: elespectador.com

  

Otros casos consumados

Algo similar ocurrió con el complejo residencial Atavanza, ubicado en el barrio Rodeo Alto. El 29 de junio de este año hubo un derrumbe que dejó con graves afectaciones al muro de contención, que terminó siendo desmontado por las autoridades. Por esta situación, 478 familias se vieron afectadas, reseña Muñoz.

A decir del mismo, según denuncias de líderes de la zona y concejales de la ciudad como Dora Saldarriaga, la construcción se habría hecho en una zona de alto riesgo. Y se pregunta ¿por qué les fueron aprobadas las licencias?

Unidad Residencial Atavanza (Medellín, Colombia)

Fuente: noticiasampm.com

 

Las otras alertas

Según Muñoz en la mayoría de los 17 casos que se tienen identificados por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Desastres (DAGRD) de la capital antioqueña, hay un patrón muy claro: «dudosas licencias aprobadas y errores en la construcción por parte de las empresas a cargo de los proyectos».

Pero después de todo surge la pregunta: ¿Qué está pasando con las disciplinas de la construcción -arquitectura e ingeniería- y el cumplimiento de las funciones públicas en materia de licenciamiento y control a la construcción en Medellín?

Y una repuesta puede indicar varios asuntos:

  • El desprestigio y la pérdida de imagen de arquitectos e ingenieros y sus respectivas disciplinas puede comenzar a pasarles cuentas de cobro para el desarrollo de su actividad sin cortapisas.
  • La industria de la construcción también se está poniendo en entredicho, incluida la actividad inmobiliaria cuyo prestigio y credibilidad está en duda en tanto que ha promocionado y vendido proyectos de vivienda con serias fallas técnicas, al parecer con previo conocimiento, razón por la que han terminado vendiendo a los clientes problemas y desastres a cambio de soluciones. Muchos creerán que los han estado estafando y jugando con su dignidad, vida y patrimonio.
  • El gremio de la construcción liderado por el Capítulo Antioquia de Camacol también está quedando muy mal ante la opinión pública, la ciudadanía y eventuales usuarios y consumidores de los bienes y servicios que ofrecen sus afiliados. ¿Qué está haciendo al respecto Camacol?
  • También se expone al escarnio público la función formadora de las facultades y escuelas de arquitectura e ingeniería, cuyas acreditaciones quedan en entredicho.
  • La legitimidad y efectividad de la función pública en el otorgamiento de licencias deja mucho que desear y se cubre de un manto de duda sobre la transparencia de dichas concesiones.
  • Igualmente la función de control que deben ejercer las Alcaldías Distritales y Municipales cuyas omisiones bien sea por culpa o dolo de funcionarios dan cuenta de la ineficacia y transparencia de las actuaciones de los mismo sin que los organismos de control legal y disciplinario -tanto internos como externos- actúen con diligencia y preventivamente en defensa de los intereses ciudadanos y de los afectados.

En conclusión se tiene que lo que viene pasando en Medellín con las construcciones de complejos residenciales de manera recurrente deja muchas dudas sobre la probidad de las actuaciones privadas y públicas en torno a la actividad constructora, en una ciudad y región que se precia -por no decir que se jacta- de la calidad y la excelencia.

Omisiones, actuaciones culposas o dolosas de actores públicos y privados por igual, están causando daños de carácter material, económico y moral a la población medellinense y antioqueña, cuyos efectos y consecuencias resultan irreparables, un fenómeno que también pone en entredicho los valores culturales, sociales y humanos que están profesando el empresariado, el servicio público y la academia antioqueños.

 

Referencias

 

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