(+57) 601 7041757 * (+57) 314 4714426 [email protected]
Fuente: Freepik
La ortodoxia económica puede ser tan dañina para la sociedad como un tsunami para una costa.

 

Recientemente el DANE reveló que el índice de inflación llegó al 11,4% al cierre del mes de septiembre del presente año con una variación mensual del 0,93%, sin lugar a dudas un registro histórico en los últimos 20 años. Según el mismo DANE los rubros que más han contribuido a esta variación son alimentos y bebidas no alcohólicas, servicios públicos, electrodomésticos, muebles y accesorios para el hogar, combustibles incluido el gas, y viajes.

 


Fuente: www.france.com/es

 

Una cifra que se consolida por una tendencia histórica que desde finales del 2020 viene en una carrera lenta pero sin cuartel, dando campanazos de alerta sin que en dicho período, desde el gobierno nacional, se hubiese hecho mayor cosa para controlar el alza sostenida en los precios de los bienes de consumo, especialmente de la canasta familiar. Lo único que se ha dado como medida para controlar la inflación, al menos en el período de gobierno anterior, es el alza de la tasa de interés por parte del Banco de la República, que desde enero de este año comenzó a subirla del 3% al 4% hasta el 10% el pasado 29 de septiembre con el argumento de enfriar la economía, sorprendiendo con este último ajuste al nuevo gobierno recién instalado.

La reacción del Presidente Petro no se hizo esperar como en su momento tampoco se abstuvo de hacerlo el gobierno Duque, cuando en su gobierno, el índice de inflación se situaba en el 3% pero que al cierre de su período ya se ubicaba en el 9,3%, mientras que el Banco de la República desde finales del año pasado comenzó a elevar la tasa de interés.

La tesis del Banco de la República es que con el incremento de dicha tasa se desestimula el gasto de los colombianos para ayudar a controlar la presión inflacionaria. Bajo esta óptica el Banco predice un menor crecimiento de la economía para el 2023 por lo que considera que una inflación moderada permitirá lograr un ritmo de crecimiento en el futuro.

Por el contrario, el Gobierno Nacional considera que la presión sobre la inflación no es un asunto de alto consumo de los hogares sino del incremento de los precios de los bienes y servicios -públicos- de la canasta básica a causa de los efectos derivados de la turbulencia de la economía global, de la guerra Rusia-Ucrania, de las lluvias, el precio elevado del petróleo y otros insumos industriales, de los insumos agropecuarios y la revaluación del dólar a nivel mundial.

De esta manera el Gobierno Nacional considera que la política de incrementar la tasa de interés no está atacando las reales causas de la inflación y por el contrario podría estar afectando determinantemente el acceso al crédito de inversión lo que a su vez puede hacer más grave la contracción productiva que impide la reactivación con los consecuentes efectos sobre el empleo y el incremento generalizado del ingreso, en especial para los sectores más pobres o desfavorecidos, lo que en últimas agravará las condiciones de pobreza y hambre del país en el corto plazo. De ahí que en mensaje de redes sociales el Presidente Petro lanzara la lapidaria sentencia: «El ascenso de la tasa de interés interna…solo trasladará la recesión mundial a la economía colombiana». De seguir esta política en torno a la tasa de interés se presagia que la economía colombiana podría entrar en un período de estanflación, vale decir, recesión con inflación sostenida, es lo que se interpreta de la postura del gobierno nacional.

Lo que considera el Gobierno es que solo reformas estructurales -para el gobierno estructural es ir a la raíz del problema- podrán atajar la carrera alcista de la inflación y que por el contrario una tasa de interés baja puede ayudar en mejor medida a la implementación de dichas reformas. En esta perspectiva el gobierno nacional ha comenzado a tomar medidas para aclimatar paulatinamente esas reformas: Compra subsidiada de urea a monómeros colombo-venezolanos cuyo primer embarque ya está en puertos colombianos; concertación de reducción de las tarifas de la energía con toda la cadena energética -generadores, transmisores y comercializadores-; reapertura de la frontera colombo-venezolana, etc.

  

Tasa de interés y Construcción

Fuente: rebajatuscuentas.com

 

Diversos gremios económicos y del sector privado también han reaccionado a la política del Banco de la República de elevar la tasa de interés. Mientras que para el sector industrial y comercial dicha decisión afectará la producción y los ingresos, para Asobancaria -gremio que agrupa a las instituciones financieras del país- esta medida es bien recibida y defendida.

Por su parte Camacol -gremio que agrupa a los constructores del país- históricamente ha fijado una posición sostenida de poco recibo a las medidas que adopta el Banco de la República en relación con el alza de la tasa de interés. El gremio siempre ha considerado que un incremento en dicha tasa frena la dinámica del sector, en tanto que tiene un efecto directo en la tasa de interés de los créditos hipotecarios, pero también en los créditos de inversión para financiar los proyectos constructivos. Por ejemplo, hace una década durante el primer semestre del 2011 el Banco de la República aumentó la tasa en 125 puntos básicos y para el momento el gremio estimó que este aumento llevaría la tasa de interés del crédito hipotecario a niveles superiores del 14% al cierre de ese año.

Según Corficolombiana -Corporación Financiera Colombiana S.A.- en efecto la trasmisión de la tasa derivada de la política monetaria es completa pero se da con un rezago importante en el caso de las tasas del mercado de la vivienda -hipotecaria y crédito constructor- y según la misma, ha perdido velocidad en los últimos ciclos alcistas (Obregozo Daza , y otros, 2022).

En esta dirección aseguran que según las estimaciones que han realizado, la transmisión de la tasa repo a la tasa hipotecaria VIS tarda un año y medio, la No VIS tarda 10 meses y la tasa de crédito constructor hasta dos años. Por lo que respecta a las implicaciones sobre el mercado de la vivienda aseguran que especialmente en el segmento de la VIS desaceleran el crecimiento en la venta de viviendas, desestimulando la demanda. Y por el lado de la oferta, anotan que los aumentos en la tasa de los créditos a los constructores afectan la iniciación de los nuevos proyectos por la dificultades de lograr satisfactoriamente su cierre financiero. No obstante advierten que el efecto sobre la oferta es de menor magnitud que el identificado por el lado de la demanda, pero se da de forma más rápida.

Finalmente Daza y otro de Corficolombiana estiman que un incremento del 1% en la tasa hipotecaria de vivienda VIS reduce en la misma magnitud el crecimiento de las ventas de este segmento un año después, y el mismo aumento en la tasa del crédito constructor reducen el inicio de los proyectos en 0,5% siete meses después.

Camacol considera que para enfrentar esta coyuntura y salirle al paso al incremento de la tasa de interés es importante que el Estado sostenga y fortalezca los subsidios a la vivienda VIS, al igual que el de subido a la tasa de interés de los programas de vivienda de interés social.

No obstante es claro que el incremento de la tasa de interés también impactará a éstos programas estatales en tanto que para el Gobierno Nacional se hace más gravoso por la necesidad de contar con mayores recursos para subsidiar la vivienda y en especial la tasa de interés, lo que repercutirá en el incremento del déficit fiscal.

Sin duda el incremento de las tasas de interés que ha venido estableciendo el Banco de la República impactan no solo al sector de la construcción sino que de manera sistemática a todo el conjunto de la economía que en últimas terminará reflejándose, en mayor estancamiento, desempleo y reducción de ingresos de los hogares.

 

Proyecto Arboleda del Campestre (Ibagué, Colombia)

Fuente: razonpublica.com

 

Referencias

*     *     *

canlı maç izle selcuksports deneme bonusu deneme bonusu veren siteler bahis siteleri jojobet