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El avance tecnológico cada vez deslocaliza el trabajo y promueve nuevas condiciones de vida que retan a la Arquitectura.

 

La revolución tecnológica y de las tecnologías de la información y las telecomunicaciones ha hecho emerger un nuevo estilo de vida y en particular ha revaluado la forma como ahora y hacia el futuro se desarrolla la actividad productiva. Ella también ha impulsado el surgimiento de un nuevo fragmento poblacional cuya postura tiende a ser más independiente frente a la forma de generar ingresos y de su actuar en el mundo laboral.

Esta nueva tendencia que arropa ese nuevo estilo de vida y forma de asumir la actividad laboral o de generación de ingresos, hoy se conoce como «Acceso Flexible al Bienestar».

 


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Sin duda el avance en la arquitectura de las computadoras y teléfonos móviles, en el desarrollo de software y aplicativos de uso en computadoras y teléfonos móviles -que apoyan diversos procesos organizacionales, productivos y comunicacionales- el avance del internet que hoy opera en la nube, etc., actualmente aportan un cumulo de herramientas que permiten que cada vez más sea posible desarrollar una actividad económica de manera autónoma y el trabajo de manera deslocalizada o remota.

Esta revolución tecnológica ha hecho emerger una nueva clase social, la ya difundida de los millennials y la que le sucedió, vale decir la generación Z, que son ese grupo de personas que nacieron después de 1995 y crecieron junto con la popularización del internet e interactúan con el mundo, integrando todas las formas de tecnología disponibles. Han irrumpido para convertirse en una nueva fuerza productiva y laboral fuera de lo cánones tradicionales de la organización localizada, estructurada y jerarquizada, con puestos de trabajo fijos.

 


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De esta manera se va gestando una nueva era en la que un considerable número de personas, por lo general jóvenes, carece de acceso a trabajo estable y relativamente bien remunerado -de lo que gozaban generaciones anteriores- coincidiendo, como lo anota Bullosa (2014), «con un punto de inflexión en la sociedad del conocimiento y los efectos de la ‘desmaterialización’ y ‘softwarización’ de los productos -más servicio, menos material-» (sic).

Parafraseando a Bullosa, no es arriesgado afirmar que el cambio de paradigmas en el mundo de la producción y el trabajo que se acelera en este siglo ha puesto en entredicho los saberes universitarios tradicionales por lo que obtener un título profesional hoy no asegura un empleo estable en el medio plazo, más si se trata de empleos distintos a las ocupaciones creativas más difíciles de sustituir por una máquina, un algoritmo o un trabajador dispuesto a esforzarse más por menos remuneración en cualquier lugar.

Ante esta nueva realidad los millennials y los Z han asumido una solución para enfrentar las nuevas circunstancias realizando una estratégica interpretación que los condujo a adoptar la flexibilidad y lo que Bullosa llama la postura de «nuevos buscavidas, creando su propia marca y ofreciendo algo -personalizado, adecuado, rápido, mejor etc.- que otros quieran en un entorno local o global: la convergencia entre lo local -regeneración de los vibrantes centros de las ciudades- y lo global -internet-».

 


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Pero en medio de toda esta nueva e inexorable realidad surge la pregunta ¿Cómo se está involucrando esta generación con la arquitectura, y ésta qué debería hacer frente a las nuevas necesidades urbanísticas y habitacionales que surgen para esta generación?

 

Nueva Generación Z-Millennials y Arquitectura

Parafraseando a Matoso (2022), puede decirse que esta generación del nuevo milenio acude entonces a la diversa oferta de medios disponibles que aunado a la velocidad del tráfico de información, a la interactividad en el entorno virtual y al uso cotidiano de estos activos tecnológicos comunes hoy en día, les está influyendo en sus comportamientos imprimiéndoles versatilidad, agilidad y curiosidad.

Según Matoso la Generación Z hoy constituye la mayoría de la población estudiantil en todo el mundo mientras que los datos relacionados con el mundo laboral muestran que el 27% de la fuerza laboral la conforma esta generación.

 


Fuente: thefoodtech.com

 

De tal forma que el involucramiento de esta generación con la arquitectura se ha venido haciendo evidente en tanto que hoy esta disciplina en la práctica se ha vuelto digital encajando sobremanera con las habilidades inherentes a esta generación: Realidad aumentada, BIM, nanotecnologías, análisis de datos e IA. Para Matoso «la era digital de la arquitectura se creó para los nativos tecnológicos de la Generación Z, y ellos lo saben».

Matoso considera que las habilidades adicionales desarrolladas al estudiar arquitectura también abren una multitud de frentes para trabajar fuera del campo propiamente dicho, siendo esta una de las características más fuertes de esta generación, «a la que le gusta cruzar universos y conectar diferentes corrientes de pensamiento», por lo que resulta común ver arquitectos graduarse y trabajar en áreas como la moda, el diseño, la publicidad, la agronomía e incluso la cocina. A propósito, hace referencia al caso de Rustam Kungurov, «un arquitecto que quería expandir sus habilidades más allá del papel, comenzó a estudiar repostería y llevó su universo arquitectónico a los pasteles». Agrega que en 2009 junto a su hermana, que ya tenía una panadería creó @tortikannuchka cuyas tarjetas súper bien diseñadas comenzaron a llegar a Instagram.

 

Pasteles diseñados por el repostero Rustam Kungurov

Fuente: Instagram (@rustamkungurov)

 

De otro lado, frente al aporte que hace la industria de la construcción a la emisión de gases de efecto invernadero que ya llega a alrededor del 40% del total de las que se vierten en el planeta, se estima que estas generaciones -millennials y Z- del nuevo milenio son las que más conciencia y postura crítica adoptan frente a este fenómeno, con la indeclinable decisión de contribuir al cambio de la narrativa, haciendo lo que mejor saben hacer: promover debates, reflexiones, cuestionamientos y propuestas, en redes sociales y otros medio comunicacionales digitales.

Matoso resalta que se están asegurando de hacerse escuchar para facilitar el cambio, presionando a los sectores de la construcción y los mercados de los productos para que se transformen y adopten prácticas y etiquetas ecológicas en sus procesos. Y agrega que sin duda «con la tecnología avanzando rápidamente, la Generación Z podrá aportar habilidades y valores prometedores que beneficiarán a la profesión arquitectónica y al medio ambiente a nivel mundial».

 

Vivienda y Urbanismo para la nueva generación del internet

Pues bien, concomitante a este nuevo acceso flexible al bienestar o economía colaborativa -P2P como igualmente se le conoce- impulsada por estas nuevas generaciones, también viene haciendo carrera el uso o alquiler de bienes y servicios subutilizados por comunidades de usuarios que sacan partido de apartamentos, objetos, automóviles, habilidades, etc., demandando un nuevo urbanismo y soluciones de vivienda que se adapten a nuevas unidades familiares, usos y comportamientos con un mayor foco en la movilidad, la adaptabilidad y habitabilidad de una vivienda, un barrio o ciudad, más que en el tamaño de la casa, el diseño de sus jardines o el tipo de cubierta, complementa Bullosa.

 


Fuente: www.archdaily.co

 

Y una reflexión final a la que invita Bullosa es a que se genere un nuevo concepto de urbanismo que se flexibilice y se adapte a la economía y la tecnología P2P acercándose a modelos de desarrollo iterativo, incremental y orgánico propios de startups tecnológicas y se transforme en un urbanismo lean, lean urbanism.

Ello implicará necesariamente la revaluación y el replanteamiento de algunas, por no decir que todas, de las condiciones que se contraponen a lo que en el argot de los Z se conoce como urbanismos esbelto o light. Al respecto, Geeting (2014) por la época se planteaba esta sugestiva reflexión…

«Desconcertarse con las regulaciones y la jerga legal, sin mencionar la búsqueda de permisos de múltiples autoridades superpuestas, puede ser una tarea desalentadora y costosa. Sin embargo, es un paso necesario para dar vida incluso a los proyectos más pequeños. ¿El resultado? Las regulaciones locales están perdiendo la carrera con el espíritu de la época».

No hay duda que en el trasfondo de esta reflexión está el llamado a revisar la cultura inamovible que impone obstáculos a la emergencia y consolidación de uno urbanismo más versátil y adaptable a circunstancias sobrevinientes y contingentes, en la que el leguleyismo implica una amenaza nada fácil de neutralizar.

Pero jugársela por esta nueva cultura del urbanismo esbelto también implica asumir y aprovechar la circularidad de los recursos existentes o que parecieran desechables en materia arquitectónica al igual que la adaptación a la necesidad de concebir viviendas y espacios multifuncionales deslocalizados y contingentes para una forma de actuar ágil, rápida, también versátil y quizás impredecible que puede derivarse de la interactividad en la mega utopista global del internet y la digitalidad que embarga a esta nueva generación del presente siglo.

En toda esta nueva tendencia que promueve la generación Z indiscutiblemente la misma está llamada a jugar un papel fundamental en la construcción de ese nuevo concepto constructivo y de urbanismo que responda a esa nueva dinámica que ellos mismos vienen imponiendo. Su ingenio, creatividad e insaciable inquietud sumada a esa facilidad, agilidad y versatilidad para hacer el mejor uso productivo de toda esa batería de herramientas tecnológicas digitales, sin duda provocaran el surgimiento de ese nuevo concepto.

 


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Referencias

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