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La construcción y sus avances nunca pudieron ser posibles sin las herramientas.

 

Alguna vez se ha preguntado ¿Qué sería de la humanidad si nunca se hubiesen inventado y creado utensilios o herramientas para realizar labores o para construir? ¿Qué sería del desarrollo humano si el hombre hubiese continuado realizando cualquier labor solo con la fuerza de sus manos, piernas, torso e incluso de la boca? Las herramientas manuales o utensilios de mano, por elementales que hayan sido o sean, sin duda son el primer desarrollo tecnológico del hombre que le permitió adentrarse en el mundo laboral y transformar las condiciones de vida prexistentes en cada momento evolutivo.

Por lo general cuando nos adentramos en la lectura de escritos que tratan el tema de la construcción nos encontramos con que en su mayoría hacen énfasis en los estilos arquitectónicos, las nuevas tendencias constructivas, asuntos económicos y financieros del sector, los planes gubernamentales y proyectos privados en materia de obras civiles y vivienda, y últimamente sobre las tecnologías digitales en el diseño y ejecución de proyectos constructivos, pero muy poco se habla acerca de las herramientas que históricamente se han incorporado al trabajo de la construcción.

Realizar un repaso acerca de la evolución de las herramientas constructivas nos permite no solo reivindicar la utilidad e importancia de ellas en esta actividad -hoy denominada industria- desde sus orígenes, sino que también observar cómo ha sido esa evolución al compás de los cambios en los modelos productivos y las técnicas o métodos constructivos. Claro está que hoy el universo de herramientas es inmenso por lo que pensar en abordarlo en su totalidad podría resultar muy pretensioso para el presente artículo, así que se apunta a aquellos que siendo pioneros, evolucionaron hacia formas más avanzadas pero que marcaron un antes y un después en dicha evolución. Para ello se clasifican las herramientas en dos grandes clases: Manuales y Máquinas-Herramienta.

Evolución del cuchillo
Fuente: laevoluciondelosobjetos.blogspot.com

 

Herramientas Manuales

Acudiendo a Borràs (2010) puede decirse que entre un cuchillo de piedra y una sierra mecánica hay mucha diferencia, una distancia temporal que se cifra en miles de años y una distancia tecnológica abismal. Y agrega que ambos objetos sirven, básicamente, para lo mismo, y la aparición de ésta última no se entiende sin la existencia previa de la otra. Complementa afirmando que los dos son ejemplos, distantes en el tiempo, de herramientas manuales, esas que el hombre ha creado como prolongación y mejora del trabajo de su propia mano.

Desde la ciencia de la historia se consideran herramientas manuales aquellos utensilios de trabajo que requieren para su accionamiento la fuerza humana, y únicamente de ésta. Otra definición indica que son equipos de trabajo utilizados generalmente de forma individual que requieren únicamente para su accionamiento la fuerza motriz humana (Universidad de la Rioja, 2015).

Origen

En un principio, las herramientas para construcción eran piedras y ramas, cuya utilidad se descubrió con base en el ingenio intuitivo. Según el portal BMAM (2018) los primeros utensilios para construcción se usaron para armar una estructura -refugio- o un camino o carretera, ya que se requerían para empajar un cimiento o muro, o realizar una excavación. Estas herramientas fueron antecesoras de los picos y palas, los cuales se usaban para remover la tierra, y eran transportadas en contenedores primitivos a fuerza de bueyes o caballos.

Hachas primitivas de piedra (aproximadamente del 250.000 a.C.)
Fuente: tecnologiaana.wordpress.com

Clasificación evolutiva

Las herramientas manuales se clasifican en cuatro familias:

  • Primera Familia: son las herramientas primigenias u originales que se basaban en la realización de golpes verticales. En este sentido destacan el mazo y el cincel, los cuales comenzaron siendo elementos muy rudimentarios, pero poco a poco fueron evolucionando pasando de ser un taco de madera o piedra atado con cuerdas o lianas vegetales al extremo de un palo, a los mazos y martillos tal como se les conoce actualmente, y pasando por el hacha, que se trataba de un mazo con filo, hasta otras más modernas.
     
  • Segunda Familia: se trata de las herramientas de corte, que comenzaron como simples agujas o punzones, pasando luego al cuchillo y llegando hasta las armas como las espadas, floretes y puñales, entre otras. Por la época de transformarse en armas ya había aparecido la tijera, que básicamente eran dos cuchillos emparejados, para seguir evolucionando hasta la sierra, que era un cuchillo dentado.
     
  • Tercera Familia: en esta clasificación se encuentran las herramientas de palanca, y en este sentido la palanca también se remonta a la prehistoria, aunque no sería fabricada de manera expresa solo hasta el año 3.000 a.C. A partir de la palanca, nace la pala, que seguiría su desarrollo para dar lugar al rastrillo y la azada, hasta llegar al arado. La llave inglesa, la pinza y la tenaza también entran dentro de esta familia. La primera referencia que se tiene de la palanca se encuentra en el antiguo escrito conocido como «La Sinagoga» o «Colección Matemática» escrita alrededor del año 340, en la que aparece la famosa frase de Arquímedes de Siracusa «dadme un punto y moveré el mundo», quien además fue el inventor del tornillo.
     
  • Cuarta Familia: con el descubrimiento de la rotación de un cuerpo al alrededor de un eje surgieron las herramientas de rotación como el rodillo, la rueda y más adelante, los engranajes y las poleas. Las primeras herramientas de rotación que se conocen son las ruedas de carro encontradas en la tumba de Ur, en Mesopotamia alrededor de 2.900 años a.C.
Fragua en acción
Fuente: tecnitool.es

 

Herramientas-Maquina

Hay quienes consideran, como Borràs, que en la actualidad no es posible establecer con precisión las fronteras entre las herramientas manuales con las mecánicas o máquina-herramienta, en tanto que se ha dado en llamar también herramientas manuales a algunas máquinas-herramienta que, como el taladro o destornillador eléctrico, por ejemplo, si bien utilizan fuentes de energía distintas a la humana y siendo fáciles de transportar, constituyen de hecho una prolongación de la mano humana.

La historia de las herramientas ubica al torno mecánico como el espécimen que dio origen a la máquina-herramienta. Inventado en 1.751 por Jacques de Vaucanson, un ingeniero e inventor francés a quien también se le considera el pionero de la robótica y se le adjudica ser el inventor del primer telar completamente automatizado. El torno de este inventor es considerado la primera máquina-herramienta por ser el primero en incorporar el instrumento de corte en una cabeza ajustable mecánicamente, quitándolo de las manos del operario, reseña Borràs.

Torno paralelo de 1911
Fuente: eltorneadopre.blogspot.com

No obstante, mucho antes ya se habían dado unos desarrollos que podrían ser considerados como antecedentes de lo que luego vendría a ser la máquina-herramienta. Hay referencias de que antes de 1.200 aparecieron dos esbozos de máquinas para realizar labores de torneado y taladrado. Derivado de la necesidad de crear un movimiento de rotación de la pieza en el torneado y de la herramienta en el taladro, nació el «arco de violín» que era un instrumento de accionamiento giratorio alternativo compuesto de un arco y una cuerda. Este instrumento evolucionaría en 1250 hacia el torno de pedal y pértiga flexible accionado con el pie, siendo un gran avance en tanto que permitía tener las manos libres para el manejo de la herramienta de torneado.

Pasaron casi tres siglos para que se dieran nuevos avances hasta que en el siglo XV aparecieron los bocetos de varios tornos dibujados por Leonardo Da Vinci que no se realizaron, entre ellos, uno de rosca de giro alternativo, otro a pedal de giro continúo y un tercero para roscado con husillo -tornillo sin fin- patrón y ruedas intercambiables. El mismo Da Vinci en el siglo XVI diseñó las tres primeras máquinas para el acuñado de monedas: la laminadora, la recortadora y la prensa de balancín.

A estos desarrollos mecánicos pioneros le siguieron la afiladora de pedal, la prensa hidráulica a partir del Principio de Pascal plasmado en el «Tratado del Equilibrio de los Líquidos», el taladro de arco, el berbiquí -villabarquín- y el torno de giro continuo. Pasaron otros dos siglos para que aparecieran nuevos inventos de herramientas mecánicas hasta el siglo XVIII cuando inicia y cobra fuerza la revolución industrial con la Máquina de Vapor inventada por James Watt y Richard Trevithick para usos industriales -a partir de los desarrollos primigenios de Dennis Papin y Thomas Newcomen- la que daría lugar a los nuevos barcos a vapor y la locomotora, que sería inventos claves para todo el abrumador desarrollo industrial que se daría a partir del siglo XVIII.

Máquina de vapor del Siglo XVIII
Fuente: elconfidencial.com
Prensa hidráulica de 1895
Fuente: sp.depositphotos.com

La revolución industrial haría que las máquinas-herramienta proliferaran de manera asombrosa y desde entonces no han dejado de evolucionar y multiplicarse, hasta convertirse en instrumentos tecnológicos muy avanzados y de por demás útiles, pues realmente han sido los que han posibilitado el desarrollo moderno de la humanidad.

En fin, muchas construcciones vemos, compramos, habitamos, disfrutamos, apreciamos y usamos pero casi nunca nos detenemos a indagar cómo fue posible que se erigieran esas construcciones a través del tiempo y con qué medios fueron, han sido y siguen siendo posible levantar estructuras majestuosas, inmensas y de gran utilidad para el bienestar humano. Sin duda alguna todo ese desarrollo constructivo y urbanístico disperso por todo el planeta de antes y de ahora, no hubiese sido posible sin las herramientas manuales y las máquinas herramienta.

 


Referencias

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