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Colombia hace méritos para ganarse un premio Guinness por el colapso de sus infraestructuras.

 

En medios de comunicación social, como se dice en el argot contemporáneo, viene haciéndose viral un nuevo mote que se le está asignando a nuestro país que bien ilustra el título del presente artículo: «Colombia, el País de los Puentes Caídos», un asunto que no es de ahora sino que viene ocurriendo desde hace varias décadas atrás, pero que particularmente en el presente año parece estar haciendo metástasis.

En las primeras entradas de este blog desde el 2018 ya se abordaba este tema con especial preocupación e interés dados los sensibles efectos tanto económicos como sociales que a su vez se derivan de los efectos más inmediatos que provoca la ralentización y el paro del transporte que en conjunto termina generando un estado de emergencia y zozobra que afecta determinantemente la calidad de vida de vastos sectores de la población.

Pero también en el fondo de las preocupaciones está el deterioro y daño que sufre el patrimonio público que finalmente se refleja en daño emergente o lucro cesante que mengua los recursos fiscales impactando determinantemente las finanzas públicas.

Algunas causas que explican la ocurrencia del desplome histórico de puentes en Colombia varían según el momento en el que han ocurrido, por ejemplo en la década de los ochenta y noventa según Carvajal (2018) las dos causas identificadas fueron la socavación y la acción de grupos armados. Refiriéndose al estudio de Muñoz (2011) que revisó 63 casos reales de fallas ocurridas desde 1986 a 2000, reseñó que el 54% correspondían a fallas en la gestión del puente y de su entorno, 9% a fallas de ingeniería -diseño y construcción-, y el 32% restante a la acción de grupos armados.

Colombia no es el único país en el que colapsan sus puentes, pero sí es en el que más ocurre, sin contar el sinnúmero de puentes de ellos en vías secundarias y terciarias que no se reportan. A los puentes fracasados en el inmediato pasado, en este año se suman tres puentes claves para la movilidad y conectividad vial a nivel nacional. Pero en estos tres casos ya no media como causa la acción de grupos armados, y entonces ¿Por qué se desplomaron estos puentes?

Colapso de pasarela atirantada durante la prueba de carga (febrero de 2015. Bogotá, Colombia)
Fuente: estructurando.net

 

Puente El Alambrado

Este puente estratégico en tanto que conecta al eje cafetero con el Valle del Cauca, la costa del pacífico y su puerto de Buenaventura, colapsó el pasado 12 de abril causando la muerte de dos policías y lesiones a otras 15 personas, además del daño causado a unos cuantos automotores. Era un puente longevo que llevaba en uso 50 años del que aún es un misterio las posibles causas de su caída habida cuenta que en días previos la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) había indicado que se encontraba en buenas condiciones, según reportó la Redacción de El País (2023).

Es presumible que en este caso más que tratarse de fallas de ingeniería y estructurales del puente o por condiciones geofísicas o eventos de la naturaleza, se hubiese tratado de un problema de falta de mantenimiento y reforzamiento, o agotamiento físico por sobretráfico al que fue sometido en los últimos tiempos.

Colapso del puente El Alambrado (mayo de 2023. Rio La Vieja entre el Valle del Cauca y el Quindío, Colombia)
Fuente: elpais.com.co

 

Puente El Naranjal

Este puente sobre la vía Bogotá-Villavicencio a la altura del peaje de Naranjal en Quetame, Cundinamarca, se colapsó parcialmente por el daño causado a uno de los pilares que lo soportaba debido a la avalancha de la Quebrada Naranjal y el Río Negro provocada por las torrenciales lluvias que en la zona cayeron alrededor del 17 de julio del presente año.

Este evento se tradujo en toda una tragedia que dejo alrededor de 30 personas fallecidas, viviendas arrasadas y destruidas, daños en la infraestructura vial, caos vehicular en la vía al llano y cortes en el servicio de agua en la población de Quetame.

El experto ingeniero geotecnista de la Universidad Javeriana Alfonso Mariano Ramos le dijo a Salazar (2023) que el evento ocurrió debido a dos factores determinantes: la ubicación de la vía al llano y el clima, precisando que…

«La carretera Bogotá-Villavicencio está ubicada en una zona en donde la geología es muy joven, el terreno, las geoformas, todavía se están formando, están en constante cambio. Entonces tenemos unos materiales que tienen unas características mecánicas, con resistencias limitadas, por un lado, y, por otro lado, tenemos constantes importantes, como las precipitaciones, las lluvias, que es lo que genera deslizamientos».

Y agregó que al fallar los taludes, que son los que se deslizan, ese material sólido se traslada y al llegar a un cauce fluvial se mesclan con el agua adquiriendo una inercia muy grande que se traslada a lo largo y ancho del cauce provocando la avenida torrencial que causó todo este desastre, siendo lo que típicamente ocurre en muchas partes de nuestro país.

El experto considera que el daño a la infraestructura pudo evitarse con un proceso de prevención que en estos casos requiere una fase previa de conocimiento y de cuantificación de riesgos para luego pasar a una fase de acción conducente a disminuir dichos riesgo, lo que demanda interés y recursos. Este estudio de riesgos debió darse desde la planeación del proyecto vial y debe realizarse periódicamente en tanto que la zona está en proceso de formación, que aunado a períodos fuertes de lluvia, encarna el riesgo de que estos eventos ocurran recurrentemente.

Pero ante el hecho de que la avalancha se ensañara también con el puente Naranjal cabe preguntarse ¿Hubo estudios geológicos, hidráulicos, meteorológicos y finalmente de riesgos rigurosos, consistentes y sistémicos, que permitieran prever los riesgos y de contera la viabilidad de realizar la construcción de la infraestructura en esta zona?

Esto es una tarea que está por realizarse y mientras tanto no se tienen los suficientes elementos de juicio que den certezas.

Avalancha en la vereda Naranjal ocasiona daños estructurales a puentes que comunican Bogotá con Villavicencio (julio de 2023. Quetame, Colombia)
Fuente: elespectador.com

 

Puente Los Grillos

El 20 de agosto de este año, tres días después de la ocurrencia del terremoto con intensidad de 6.3 en la escala de Richter con epicentro en el municipio de El Calvario, Meta, colapsó este viaducto ubicado en el Km 81 de la vía Sogamoso-Aguazul que era utilizada como alterna para conectar al llano. Inicialmente las autoridades informaron que «se presentó una falla en la estructura que llevó al quiebre de una parte de la calzada», reportó el portal elpaís.com.co (2023).

Este viaducto de 261 metros de longitud se fracturó en la mitad de su tendido en el que no había un pilar que lo sostuviera, y según habitantes del Municipio de Pajarito, Boyacá, habían advertido de la inestabilidad de la obra, mientras que en noviembre del 2022 las autoridades ya habían emitido alertas sobre el deterioro de la estructura, pues según el INVIAS la estructura presentaba afectaciones por presión de la montaña que mostraban a las juntas de dilatación separadas por varios centímetros, reportó Sacristán (2023).

El Ministro de Transporte William Camargo en declaraciones dadas a Blu Radio (2023) anunció que la Transversal de Cuasina «tiene una complejidad geológica tensa» y que el colapso en parte se produjo por una «torsión» en la estructura, insinuando la presunción de que la póliza de calidad y estabilidad de la obra no esté vigente que por lo general tienen coberturas de 5 a 10 años, lo que se está verificando, al igual que se realizará una investigación técnica para estudiar la consistencia y calidad estructural de la obra que desde 2016 recibió el INVIAS de la Constructora CONCONCRETO.

Colapso del puente Los Grillos (agosto de 2023. Río Cusiana entre Sogamoso y Aguazul, Colombia)
Fuente: infobae.com

 

¿Por qué se están cayendo los Puentes en Colombia?

Sin duda esta histórica caída de puentes aunado a las tres que han ocurrido este año han prendido las alarmas y está generando serias dudas en los colombianos a cerca de la idoneidad del proceso integral de su construcción, que si bien no es de descartar que pueda obedecer a la geología del territorio, tampoco lo es la incidencia de la economía de costos, es lo que deja entrever el ingeniero experto en geotecnia Jaime Suarez en entrevista concedida a Caracol Radio referida por Rey (2023).

La hipótesis más firme que esgrime este ingeniero está asociada a aspectos geológicos por la certeza de que el territorio nacional tiene una abundante complejidad de este tipo, no obstante sentenció que hay una seria limitación en los diseños y cálculos «en donde algunos de los encargados de los principales proyectos buscarían crear un presupuesto viable para adelantar la construcción, es decir, economizando».

No se explica cómo en el caso del viaducto El Grillo se decidió y contrató su construcción en una zona altamente sísmica, profunda -no sobre un río-, e inestable en tanto que se ha movido históricamente, y como corolario expresó con desconcierto «son decisiones que uno a veces no entiende».

Pues bien, hasta aquí es dado concluir que la proliferación de puentes colapsados en Colombia mucho obedece a las condiciones geomorfológicas de los suelos, quizás a desatención en su monitoreo y mantenimiento, y en no poca medida a la economía de costos que aplican los constructores en los proyectos que es en torno a lo que se ha centrado esta reflexión, pero sin duda hay un eslabón perdido que puede estar incidiendo en esta catástrofe constructiva, a propósito de los recientes escándalos por sobornos agenciados por Odebrecht y el Grupo Aval, y la consecuente corrupción de los procesos de contratación pública, que en próxima entrega serán tratados.

Desplome del puente Chirajara (enero de 2018. Guayabetal, Colombia)
Fuente: laopinion.com

 


Referencias