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La Renovación Urbana es una moneda de dos caras que beneficia a unos y afecta a otros.

 

Las ciudades pareciesen estar sujetas a las leyes de la naturaleza puesto que al igual que los seres vivos también nacen, crecen, se reproducen, envejecen y mueren. En casi todas las ciudades hay sectores cuyos entornos, unos más que otros, son afectados negativamente con el envejecimiento de su equipamiento construido, entre ellos los centros, las zonas industriales y las zonas de acopio.

Estas zonas que por el paso del tiempo sufren deterioro, en la actualidad vienen siendo sometidas a procesos de renovación urbana producto de toda una tendencia que arrancó hacia los años 60 en Londres y se ha extendido a algunos países de América Latina, entre ellos Colombia, que pretende hacer más amigable los entornos urbanos y habilitar espacios para la construcción de viviendas nuevas, bueno al menos ese es el propósito que se percibe sobre la mesa, pero que debajo de ella no son tan visibles en sus sanas intenciones.

Las acciones de renovación urbana vienen precedidas de procesos de gentrificación con todas las consecuencias socio-económicas y ambientales que implican. Pero de un lado ¿Cómo afecta la gentrificación socialmente a las ciudades?, y del otro ¿Cómo afecta la Renovación Urbana económicamente a la población?

Calle del barrio de Lavapiés (Madrid, España)
Fuente: eldiario.es – cortesía de Manuel

 

Gentrificación y sus Efectos Sociales

Salazar refiere que Para ONU Hábitat la gentrificación sucede cuando un proceso de renovación y reconstrucción urbana se acompaña de un flujo de personas de clase media o alta que suele desplazar a los habitantes más pobres de las áreas de intervención.

Para Sierra (2023) la gentrificación es un concepto sociológico que define la renovación urbana en barrios que presentan decadencia, o bien, muestran crecimiento económico que conlleva al incremento en los precios de la renta y al desplazamiento de la población a otros barrios donde su costo de vida sea similar al que siempre han tenido.

En el Plan Estratégico Habitacional de Medellín (PEHMED) de 2023, en el que se basan académicos de la Universidad EAFIT para proponer la idea de crear un Observatorio que permita tomar decisiones informadas acerca del desarrollo urbano y habitacional de la ciudad -a propósito del incremento en los precios de la vivienda- y que es referida por Salazar (2023), se lee lo que puede ser considerada una de las definiciones más rigurosa de Gentrificación según la cual «la presión inmobiliaria y los precios especulativos de los predios en los sectores con tratamiento de renovación urbana y en algunos de consolidación y reciclaje de suelos consolidados, conducen a la salida de los moradores despojándolos de la plusvalía potencial».

De estas definiciones puede concluirse que socialmente la consecuencia inmediata que se deriva de la gentrificación es un fenómeno de éxodo -desplazamiento- de los tradicionales moradores de hogares que es promovido preconcebidamente. Para estos moradores a su vez el desplazamiento implica todo un penoso proceso de desarraigo social, cultural e incluso ambiental, que por lo general conduce a una desmejora sustantiva de sus condiciones y calidad de vida, y por lo que respecta a las urbes como tal puede implicar la sustitución de patrimonio histórico y cambio demográfico.

Por lo general estos procesos son provocados por presiones del mercado, planes de renovación urbana contenidos en los POT’s y en no pocos casos por mafias inmobiliarias que usan métodos terroríficos para obligar a las personas a migrar previa venta de sus inmuebles a precios irrisorios. Al respecto María Silvia Emanuelli -coordinadora de la Oficina para América Latina de Hábitat Internacional Coalition-, en publicación audiovisual de la DW Español (2023) se refirió al caso de Ciudad de México en la que «se da la presencia de grupos criminales bien identificados que deciden vaciar una determinada zona para fines diferentes y lo hacen llegando a vecindarios y lugares donde viven personas de bajos recursos cerca al centro de la ciudad donde les dan pocos días y un pago que solo le permite cubrir los gastos de la mudanza para dejar el lugar. Si eso no sucede pasan a la violencia».

Fuente: metropolis.org

 

Renovación Urbana y sus Efectos Económicos

El primer efecto económico que se deriva de la gentrificación que en últimas desemboca en Intervenciones de Renovación Urbana, es el que ya hizo notar la Universidad EAFIT, vale decir, el despojo de la potencial plusvalía de la que deberían beneficiarse los propietarios o moradores de los predios que son obligados a venderlas para dar paso al nuevo proyecto inmobiliario o urbanístico. Los propietarios moradores se ven presionados a vender sus bienes inmuebles a precios por debajo de su valor comercial y éstos al ser sujetos de posterior renovación, incrementan exponencialmente su valor que se traduce en una plusvalía de la que terminan beneficiándose los promotores o mafias inmobiliarias más no los moradores desalojados.

Pero al ser destinados estos bienes adquiridos para nuevos proyectos inmobiliarios que tendrían el potencial de suplir la demanda habitacional, de alojamientos turístico-comerciales o para cubrir las necesidades temporales de los hoy novedosos nómadas digitales, como ocurre en algunas ciudades colombianas, entre ellas Medellín, lo que está provocando es una fuerte presión al alza desbordada -incluso por encima de la inflación- del valor de los desarrollos inmobiliarios -casas, apartamentos, hoteles, locales- y de los arrendamientos.

Parafraseando a Salazar puede decirse que en la medida en que una zona se renueva tornándose más atractiva para personas de mayores ingresos, de nivel socioeconómico más elevado y/o turistas, la demanda por activos inmobiliarios aumenta conllevando al aumento de los precios de las viviendas ya sea para adquisición o para arrendamiento.

@dwespanol apunta que hoy los habitantes latinoamericanos experimentan una rápida transformación de sus ciudades y barrios, y en los valores del suelo urbano, debido a los inversores inmobiliarios, a las plataformas de alquiler a corto plazo como Airbnb y otros similares, a los nómadas digitales y a la turistificación.

Por ejemplo, en el caso de Medellín el valor del metro cuadrado pasó de 5,9 millones a finales de 2022 a 6,4 millones a marzo del presente año, mientras que, como lo reseña @dwespanol, esta ciudad hoy se caracteriza por ser una que registra los precios de los alquileres más altos en relación con los ingresos mensuales, a tal punto que los habitantes del centro de la ciudad entre el 2018 al 2022 necesitaron un 20,9% más de dinero para poder arrendar en 2022. A su vez el incremento de los precios en la vivienda automáticamente presiona un alza en el costo de vida, obligando así a los residentes antiguos a desplazarse.

En otras ciudades de América Latina la situación no es diferente en tanto que entre el 2022 y el 2023 el precio de la vivienda se incrementó de manera significativa en ciudades como Buenos Aires en un 126%, Ciudad de México en 12%, Sao Paulo 11%, Quito y Ciudad de Panamá 10,9% y Lima 6%.

Fuente: aliberesco.medium.com – cortesía de Aliber Escobar

 

Desafíos de los Gobiernos

Según los especialistas urge que los gobiernos realicen intervenciones sopesadas que contribuyan a neutralizar esta tendencia creciente de incrementos en los precios de las viviendas provocados por los procesos de renovación urbana. Partiendo de considerar que estos procesos de gentrificación con pretensiones de renovación tienen dos caras, una positiva y otra negativa, en la que la primera implica la revitalización y redefinición de espacios urbanos para bien de la ciudadanía, la segunda implica una afectación en el patrimonio y desmejora de los moradores que se desplazan, los gobiernos deben establecer regulaciones y controles que propendan por un equilibrio entre los derechos de las personas a gozar de espacios privados o públicos para un disfrute más significativo con los derechos a la protección del patrimonio y de las condiciones de vida de los moradores tradicionales.

Como lo sugiere Emanuelli, tales medidas deben ir encaminadas, de un lado, a controlar la especulación inmobiliaria, los precios de la vivienda y la acción de las mafias inmobiliarias, y de otro, a la promoción de nuevas formas de propiedad de la vivienda basadas en posibilidades de arredramiento y mediante cooperativas, de tal forma que se posibilite el acceso a la vivienda para todo tipo de población.

En fin, si bien es cierto que la renovación urbana precedida de la gentrificación, de manera general puede ser benéfica para la población, no menos cierto es que presiona el alza en los valores de la vivienda y arrendamientos, y para los moradores tradicionales de una zona resulta ser fatal para su patrimonio, arraigo y sus condiciones de vida al verse obligados a desplazarse a otras zonas.

Ante este cuadro urge medidas y acciones gubernamentales que promuevan la adopción de POT’s más técnicos y menos atados a intereses económicos y políticos, que controlen la especulación inmobiliaria y promuevan diversas formas de propiedad o usufructo que garantice el acceso a la vivienda para todos.

Fuente: metropolis.org

 


Referencias