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Sin grandes intervenciones de transformación física, se pueden adoptar estrategias que hagan la ciudad más habitable, caminable y grata al ciudadano, especialmente al peatón, mediante pequeñas pero significativas modificaciones al espacio público dispuesto para los automotores. Se trata de restar espacio que ocupan los vehículos para destinarlo a la experiencia más peatonal y modos de movilidad más sostenibles. Dicho de otro modo, es provocar un cambio en la distribución del espacio, sostiene Juan Felipe Pinilla Pineda en entrevista publicada por el portal theparticipatorygroup.org (2024).

Esta es la estrategia que Bogotá -la capital colombiana- trazó en su Plan de Ordenamiento Territorial Bogotá Reverdece para promover una reconcepción del espacio público sustentado en intervenciones de Urbanismo Táctico y de infraestructura. La estrategia se enfocará en la modalidad de los «Barrios Vitales» que cumplirán un rol fundamental en la transformación de la imagen y las dinámicas de la ciudad, para permitirles a los ciudadanos disfrutar de espacios verdes y seguros, provocando una mayor apropiación urbana y mejoramiento en la calidad de vida. Pero y ¿Cuáles son los instrumentos de intervención y cuales sus alcances?

 

Contexto y filosofía de la propuesta

Recientemente Bogotá fue reconocida como una de las mejores ciudades turísticas de América Latina, pero pese a ello aún presenta diferentes problemas donde la inseguridad, la contaminación, la poca accesibilidad y la movilidad son los más determinantes, y como lo sugiere Monsalve (2022), pensar que Bogotá pueda llegar a ser una ciudad caminable suena casi a ciencia ficción. Según la misma, para 2020 en la capital colombiana con 8 millones de habitantes, rodaban 2.490.000 automóviles y se presentaron 34.894 accidentes de tránsito. Y agrega que el espacio público efectivo por habitante alcanza a ser de 4,6 m², mientras que no es un secreto que presenta un alto déficit de transporte público, sentenciando que «Bogotá es una ciudad de carros».

Resolver estos problemas demanda la implementación de variadas soluciones, entre las que un urbanismo renovado entraría a ser un factor clave en esa dirección. De ahí que la Secretaría de Movilidad junto con otras entidades claves de la administración distrital y algunas internacionales, entre ellas, el Banco Mundial, propusieran la figura de los Barrios Vitales, en desarrollo del POT vigente, como un principio de solución.

Y como lo reseña Flórez (2023), se trata de una estrategia que busca que el espacio público que antes le pertenecía al automóvil se convierta en área destinada a los modos de transporte sostenible -peatonal, biciciclismo-, al cuidado, a la reactivación económica, al reverdecimiento y al encuentro, apostando a su vez por el aumento de la seguridad y la mejora ambiental. A esta propuesta se le suman la del Corredor Verde de la Séptima, la Renovación Zonal del Estadio El Campín, la Ciudadela Educativa y del Cuidado al margen del sector norte de la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), y otros.

 

El Urbanismo Táctico en el centro de la solución

Las intervenciones previstas se sustentan en el Urbanismo Táctico y también en el desarrollo de infraestructura. La idea es generar espacios dinámicos donde confluyan el comercio, la cultura y los servicios, con lo que se reorganiza el espacio público y se distribuye en diferentes áreas. De esta manera las zonas peatonales que se identifica con color naranja, amarillo y verde son espacios seguros para el peatón y accesibles a toda la población promoviendo el encuentro, la apropiación y el disfrute.

Por su parte la circulación vehicular se reduce tanto en cantidad de vehículos como en velocidad, al reducir las calzadas para que solo circule un vehículo tras otro para garantizar la seguridad vial y ceder espacio a las zonas peatonales. De otro lado están las zonas de estacionamiento temporal que se delimitan con una franja blanca y el símbolo «P» son pensadas como como lugares de parqueo de unos minutos para las diligencias cortas, mientras que las zonas de cargue y descargue se demarcan con un recuadro naranja de uso temporal para que todos los comercios y bodegas del sector puedan beneficiarse de ellas. Finalmente están las zonas de uso mixto de color azul que se convierten en extensiones de los andenes y demarcan el ingreso a los predios.

Fuente: arquitecturayempresa.es, cortesía de Banco Mundial
Fuente: arquitecturayempresa.es, cortesía de Banco Mundial
Fuente: arquitecturayempresa.es, cortesía de Banco Mundial
Fuente: arquitecturayempresa.es, cortesía de Banco Mundial

 

Barrios Vitales y Los Proyectos Pilotos

Salvador Rueda – arquitecto barcelonés que asesora a Bogotá a través del Banco Mundial y artífice clave de las supermanzanas de Barcelona- referido por Monsalve, sostiene que «Este modelo consiste en células urbanas dentro de un perímetro donde la prioridad es el peatón». Y agrega que luego, una vez se cambia la velocidad del tráfico, se sustituye el asfalto por verde y aparece una nueva ciudad, no siendo otra cosa que una intervención táctica.

El programa de urbanismo táctico incluye 33 barrios de varias localidades que son icónicas y especialmente vulnerables por estar permeadas con gran intensidad por los problemas antes referidos. Entre ellos El Porvenir, San Blas, 20 de Julio, La Cruces, San Bernardo -en el que también se pretender proteger y conservar su patrimonio histórico y riqueza cultural-, y el San Carlos.

En el barrio San Felipe, elegido como el proyecto piloto de este gran plan, la intervención que inició en el 2020 abarcando 38,2 hectáreas con la que se ya se adecuaron las intersecciones de la Carrera 22 que antes era una vía de paso de carros. Se ubicaron materas para que solo entren peatones y ciclistas y se pintaron de colores las calles con lo que se deja claro que ese espacio es para estar, descansar, para sentarse y para el tránsito de los peatones. Con los comerciantes del lugar se suscribió un acuerdo que los habilita para ubicar mesas pagando un terraje de COP $17.000 por metro cuadrado al mes.

La vocación de este barrio es el arte, por lo que en los espacios habilitados se encuentran estudios y galerías, además de restaurantes, anota Monsalve, mientras que las materas que hacen frontera entre lo peatonal y vehicular, las pintaron con diversos diseños de los artista locales y cada una de las 233 que se instalaron fue adoptada por una persona de las que viven o trabajan en la zona, comprometiéndose a regar cada una de las plantas y cuidar las masetas en su día a día.

A diciembre del 2022 se realizaron las primeras evaluaciones cuyo balance arrojó que los siniestros viales pasaron de entre 20 y 27 a 17, mientras que los robos pasaron de 50 por semestre a 40 con una reducción relativa del 20% menos que en los anteriores cinco años. También las evaluaciones arrojaron que la reducción de las emisiones de Co² ha sido notable al igual que la reactivación económica, y en general las condiciones de seguridad.

Y esto se ha logrado con pequeñas, sencillas y económicas intervenciones al mejor estilo de la acupuntura, en la que un solo punto de presión puede desencadenar un gran cambio en el entorno, apuntó Monsalve.

Con el desarrollo de los Barrios Vitales junto con las demás estrategias del POT, se busca aumentar más de un metro cuadrado de espacio público efectivo por habitante, pasando de 4,62 m² actuales a 6 m². El mismo POT plantea el propósito de una Bogotá 30 minutos, la apuesta de la ciudad con la que se pretende acerca los servicios más esenciales a los ciudadanos para que puedan acceder a ellos en el menor tiempo posible y en las mejores condiciones ambientales y de seguridad.

Fuente: elpais.com, cortesía de Secretaría de Movilidad (con intervención particular)

 

Pues bien, la apuesta de una Bogotá más segura, vivible, humana y disfrutable con la que se la ha jugado la capital desde su POT, a partir de la implementación de una estrategia de urbanismos táctico, que con pequeñas e ingeniosas intervenciones, han marcado un cambio significativo de algunos barrios y zonas de la misma en beneficio de la población capitalina.

La modalidad de los Barrios Vitales, junto con otras estrategias como las Zonas del Cuidado, le apuntan al propósito de lograr en el más próximo futuro una Bogotá de 30 minutos, con lo que se hará más productiva y más amigable con el bienestar de los residentes y transeúntes capitalinos.

Una pequeña plaza en el Barrio Vital de San Carlos.
Fuente: elpais.com, cortesía de Vannessa Jimenez

 


Referencias

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