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Fuente: globedu.pl
La re-evolución científica es tan dinámica que la arquitectura no puede escapar a ella.

 

Parafraseando a Punset (2022), puede afirmarse que el cerebro humano tomó tres millones de años para conformarse y preparase para vivir en la sabana en medio de luz, cielo y naturaleza. Pero igualmente se piensa que al parecer esto lo hemos olvidado, más aún porque la vida no nos programó para vivir encerrados en espacios reducidos, diminutos, alejados de la vida natural. Y agrega que «acabamos así por las presiones sociales y económicas imperantes…y pagamos un precio por ello» (Punset, 2022).

Frente a este panorama Punset se aventura a lanzar unas inquietudes: ¿Cómo percibe nuestro cerebro los espacios en los que vivimos actualmente? ¿Cómo afectan a nuestro ánimo o a nuestro rendimiento? ¿Hay una relación entre cerebro y espacio?

Responder a estas inquietudes nos lleva a adéntranos en el mundo de la neurociencia en la arquitectura o en otros términos, abordar la emergencia de una nueva ciencia: La «Neuroarquitectura». En efecto la Neuroarquitectura es una nueva disciplina emergente en USA que incluso ya cuenta con una Academia de Neurociencia para Arquitectura.

Punset da puntadas al intentar definirla cuando expresa que es «el reflejo por fuera de lo que somos por dentro». La Neuroarquitectura viene irrumpiendo con fuerza, y todo porque ha cobrado mucha importancia la investigación de la relación que puede haber entre espacios amplios y pensamiento creativo o sobre el poder misterioso de la naturaleza para estimular tanto la concentración como la curación de las personas tras una operación, anota Punset. Según Eve Edelstein, Ph.D., profesora asociada de la NewSchool of Architecture & Design en San Diego, referida por Punset, «se trata de considerar cómo cada aspecto de la arquitectura podría influir sobre determinados procesos cerebrales, como los que tienen que ver con el estrés, la emoción y la memoria».

 


Fuente: alcuadrado.co

 

Si bien es cierto que la neurociencia inicio como un campo fuertemente ligada con la medicina, no menos lo es que en las últimas décadas el avance de la tecnología ha ayudado a impulsar determinante la investigación neuorcientífica a tal punto que hoy ya se aplica en diferentes campos como la economía, el marketing, el liderazgo y desde hace unos años, en la construcción. En el campo del marketing se ha venido aplicando para estimular los impulsos al igual que los beneficios de los consumidores; también ha venido siendo clave para promover vínculos fuertes entre el cliente y la marca. En arquitectura, la neurociencia también puede resultar ser sumamente útil, más aún si se considera, como lo afirma Martínez (2022), «que los arquitectos siempre han conocido el poder de sus edificios y de cómo pueden influir en sus usuarios».

Anota Martínez que según la neurociencia, la capacidad de procesar información de forma consciente es menos del 1% de la capacidad de procesamiento inconsciente, por lo que la mayoría de los estímulos afectarán a los individuos en un nivel subconsciente. Y agrega que, aunque las personas puedan verse afectadas no serán conscientes de ello. De ahí que el propósito de la neurociencia sea mapear el cerebro humano, en la perspectiva de comprender las múltiples funciones y responsabilidades de cada una de sus partes.

Según los hallazgos que hasta ahora ha logrado, el cerebro humano se compone de dos subsistemas: El Subsistema I, el del pensamiento rápido -que está por debajo del nivel consciente- es automático, heurístico, implícito, intuitivo, impulsivo y emotivo, siendo el responsable de controlar y supervisar las funciones que mantiene el cuerpo interna y externamente. El Subsistema II es consciente, lento, cognitivo, sistemático, explícito, analítico y reflexivo, y es el encargado de facilitar los procesos de análisis, razonamiento, conciencia y lógica. Y si bien los dos subsistemas guían todas las acciones y reacciones humanas, tienen diferentes poderes para incidir en el comportamiento, las decisiones y rendimiento de las personas.

En esta dirección, una de las más relevantes contribuciones de la neurociencia a otros campos del conocimiento -incluida la arquitectura- es la comprensión de que los seres humanos están programados para expresar conductas y percepciones mucho más impulsivas, instintivas y emotivas que las racionales y conscientes, anota Martínez.

 

Neurociencia y arquitectura

Según Punset, desde hace algunos años viene produciéndose tanta información que algunos arquitectos denominan esta etapa el «Nuevo Renacimiento» de las ciencias del diseño y la arquitectura. Algunos de ellos se han centrado en indagar en el campo de la neurociencia para exponer y describir el impacto de las construcciones y de los espacios en nuestras vidas. Y agrega que se trata de conocernos por dentro, para lograr concebir edificios y espacios en consonancia con nuestro bienestar no solo físico, sino también mental y emocional.

Por su parte Martínez considera que la aplicación de la Neuroarquitectura va más allá de preparar el cerebro para crear espacios más eficientes, en tanto que el diseño de un espacio físico influye en el estado mental de las personas que se encuentran en ese espacio, determinando sus actitudes y comportamientos. De ahí que resulte fundamental que los arquitectos entiendan a los usuarios del edificio al igual que el propósito del mismo y de cada espacio en su interior.

No hay que perder de vista que la retina capta la información del entorno y la envía al cerebro incluso cuando los individuos no están mirando en dirección a un espacio específico, algo que así funciona para todos los sentidos, incluso cuando las personas no están prestando atención a los sonidos, las texturas o los olores, pero aun así todos los sentidos están captando información y enviándola al cerebro.

Punset anota que fabricamos más oxitocina y serotonina relacionadas con la relajación y el disfrute si los entornos son agradables, y advierte que resulta dudoso que el tipo de diseños que llevan años siendo aplicados a las residencias, escuelas, hospitales o centros de atención para ancianos, por mencionar algunas de las que han sido más golpeadas por la falta de espacio y la negación de elementos de belleza formal, ayuden a las personas que los ocupan a sentirse mejor.

 


Fuente: arquitecturayemprendimiento.wordpress.com

 

No se trata de que la arquitectura renuncie a su dimensión racional, o a su pragmatismo cuando se le requiere, pero también de que no abandone aquellos elementos que por hacer distintos a los espacios públicos y privados, afectan positivamente las emociones, los ánimos y la forma de pensar de sus moradores.

Particularmente en los últimos tres años la neuroarquitectura ha provocado un giro inconmensurable en la tendencia de diseño de distintas construcciones a la vez que se expande por todo el mundo, por lo que cada vez es más frecuente encontrar hospitales, escuelas, etc., al igual que sus entornos, con renovados espacios que propician el bienestar. Por ejemplo, la firma danesa de arquitectura Rosan Bosch Studio viene trabajando bajo el este enfoque en proyectos que conjugan arte, diseño y arquitectura, reseña Martínez.

Los hospitales también se han sumado a esta tendencia y como lo sostiene José Mora -vicepresidente del despacho HKS México- referido por Martínez, «Parte de esta práctica es inyectar a los espacios una configuración distinta, dándoles un enfoque mucho más adaptable, desde el tema sensorial, estético y ecológico». Complementa precisando que lo que se pretendía era transformar la idea de que los hospitales son un lugar frio en los que nadie quiere estar, y bajo esta idea se hicieron las ampliaciones del Centro Médico ABC en México, con la incorporación de colores alegres, iluminación natural y simulación de ventanas para eliminar la sensación de encierro.

 


Fuente: poaestudio.com

 

 

La formación en Neuroarquitectura

Además de la academia que ya desde hace unos años existe en USA, en algunos otros países han venido estableciéndose unas nuevas como una señal de un fenómeno que tiende a ser creciente. En Brasil se fundó la NeuroArq Academy por los arquitectos Gabi Sartori y Pirscilia Bencke, dos apasionados de la neurociencia y la arquitectura. Fue una asociación que comenzó a través de viajes, intercambios y cursos de perfeccionamiento en el área, anota Martínez.

Según el mismo, el objetivo de esta nueva academia es formar profesionales, difundir conocimientos, desarrollar estudios o investigaciones e integrar múltiples áreas en una visión sistémica del espacio, el comportamiento y el bienestar. Se imparten varios cursos divididos en módulos específicos como sonidos o aromas, pero también estudios más profundos a nivel de especializaciones y maestrías. Complementario a la formación, la academia promueve un congreso anual para discutir las investigaciones más importantes sobre el tema.

En San Diego, California, hoy también funciona la escuela de diseño y arquitectura NewSchool enfocada en estudios de sostenibilidad, neurociencia y biofilia. Esta escuela imparte cursos cortos de uno a dos meses, pero también especializaciones más completas sobre el tema. Las más conocidas de estas últimas son Neurociencia para la Arquitectura y Urbanismo para la Salud que permiten a los arquitectos y diseñadores conectar el cerebro con el entorno construido, acota Martínez.

En conclusión, la Neuroarquitectura es una disciplina del conocimiento que surgió recientemente de la asociación de la neurociencia con la arquitectura, producto de estudios e investigaciones que planteaban la necesidad de conectar la ciencia y las técnicas aplicadas al estudio de las funciones y el comportamiento del cerebro, como una opción más certera para hacer del diseño arquitectónico un producto del equilibrio entre la racionalidad y sensibilidad de la producción arquitectónica y en su relación con sus potenciales usuarios, en la búsqueda constante del bienestar que ha de producir el hábitat construido.

Y para consolidar esta asociación disciplinar de manera sostenida afortunadamente hoy ya hay no pocas academias establecidas por el mundo que no solo imparten programas de extensión académica, sino que también ofrecen estudios de profundización, desarrollan proyectos de investigación y congresos para discutir las investigaciones realizadas.

 


Fuente: hospitecnia.com

 

 

Referencias

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