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Con el cada vez más abrazador y arrasador cambio climático que ha venido imponiendo desde hace ya varias décadas la necesidad de apostarle a la protección y conservación del medio ambiente como una condición indispensable para asegurar la supervivencia en y del planeta, han surgido una serie de concepciones, algunas que pareciesen ser novedosas y de reciente emergencia.

Pero no del todo es así. Una de ellas es la Permacultura, una concepción y práctica que ya cumplió un siglo desde que por primera vez se hiciese alguna referencia a ella. Sin duda una postura sistémica y holística de la relación del hombre con la naturaleza, que a cambio de sacrificar los beneficios que la especie humana puede obtener de ella, lo que hace es armonizar la satisfacción de las necesidades humanas con la preservación de los diversos medios bióticos de la tierra.

 

Un poco de historia

Portillo (2024) reseña que a finales de la década de 1920, Joseph Russell Smith acuñó el término «permacultura» en un libro sobre plantación de árboles, en el que proponía intentar combinarlo con otros cultivos. Este primer paso inspiró a muchos agricultores que comenzaron a practicarlo incluso en Japón, en donde Toyohiko Kagawa fue el primero en introducirlo en el país del sol naciente durante la siguiente década. La publicación también desató nuevas investigaciones sobre sus beneficios para la gestión y la distribución del agua.

Edición de 1953 del libro «Agricultura Permanente» de J. Russel Smith
Fuente: abebooks.fr
Edición de 1953 del libro «Agricultura Permanente» de J. Russel Smith
Fuente: abebooks.fr
Edición de 1953 del libro «Agricultura Permanente» de J. Russel Smith
Fuente: abebooks.fr
Edición de 1953 del libro «Agricultura Permanente» de J. Russel Smith
Fuente: abebooks.fr

Pero fue hasta la década de 1970 que la permacultura explotó y lo hizo en Australia, donde el Dr. Bill Morrison junto a David Holmgren desarrollaron su idea de un sistema agrícola para contrarrestar los métodos establecidos tras la segunda guerra mundial. Un sistema que vino a reflexionar sobre todo un sistema social de una comunidad, por lo que no solo se trataba de una simple práctica agrícola, sino de algo infinitamente más amplio y complejo: todo un nuevo enfoque de planificación que abarca todas las áreas vitales del hombre, sus relaciones sociales y las del entorno natural que le rodea, como lo precisa el portal Escueladejardineria.es (2024).

 

¿Qué es la permacultura?

El profesor Mollison al expresar la frase «El mayor cambio que tenemos que hacer es pasar del consumo a la producción, aunque a pequeña escala, en nuestros jardines. Si solo el 10% lo hace habrá suficiente para todos», no estaba haciendo otra cosa que definir y delinear el nuevo enfoque.

Él, junto a su alumno Holmgren acuñaron la palabra «permacultura» a partir de la combinación de las palabras permanente y agricultura –permanent y culture, en inglés-, con la que identificaron un sistema para diseñar paisajes habitados, en armonía con el mundo natural. Un sistema en el que los alimentos, la energía y la vivienda, junto con otras necesidades materiales e inmateriales, se satisfacen de manera sostenible. Se basa en la determinante premisa de «diseñar granjas de una manera que respete los ecosistemas naturales».

La permacultura está estrechamente asociada a la noción de cultivo permanente. La palabra permanente hace referencia a algo estable y duradero, por lo que cuando se habla de sistemas y estructuras que afectan a la comida, el agua y la energía, se hace referencia a algo diseñado para durar y no para degradarse. Siendo así, la agricultura permanente tiene la capacidad de sostenerse sin límites de tiempo, capaz de crear más energía de la que necesita para producir, tratándose por lo tanto de un proceso regenerativo.

Escueladejardinería.com anota concluyentemente que con la permacultura se crea este tipo de diseño: se regenera el suelo, se purifica el agua, se producen alimentos sanos, se construye con materiales ecológicos y se crea biodiversidad.

Pero según el mismo, la permacultura va más allá de la agrología, puesto que de manera más amplia ésta abarca todos los aspectos de los asentamientos humanos en el medio ambiente, lo que implica los sistemas políticos, económicos y sociales como parte integral del diseño, en tanto que hacen posible las casas, las huertas y las granjas.

Siguiendo al mismo, en últimas y en un sentido más profundo la permacultura es un sistema de diseño para crear y gestionar una sociedad sostenible, y al mismo tiempo, un sistema de referencia ético-filosófica y un enfoque práctico de la vida cotidiana. En esencia, la permacultura es la ecología aplicada.

 

Las premisas fundamentales de la permacultura

Esta visión del mundo se sustenta en tres principios básicos que fueron propuestos por Mollison y su alumno, a saber:

  • El cuidado de la Tierra: la Tierra es un ser vivo por lo que el objetivo es proteger el medio ambiente natural y restaurar el degradado, manteniendo el agua limpia, el suelo rico y saludable, los bosques intactos, la biodiversidad, el aire limpio y respirable, creando condiciones óptimas para la vida incluso humana.
     
  • El cuidado de las personas: Se trata de diseñar teniendo en cuenta la salud y el bienestar de las personas, para que tengan la estabilidad y seguridad para cuidar la tierra en la que viven. Las personas y comunidades tienen el poder de tomar buenas decisiones.
     
  • La redistribución del excedente: No es sostenible que pocas personas acumulen más y más riqueza, mientras que muchas a su alrededor no tienen para vivir. Contener el consumo y redistribuir lo que sobra es la base para crear equidad y armonía socio-ambiental.
Fuente: renovablesverdes.com

 

La permacultura en la Arquitectura

Iñiguez (2024) considera que la filosofía que encarna la permacultura puede aplicarse en múltiples proyectos de arquitectura de diversa escala y programa colaborando, por ejemplo, en la difusión de nuevas maneras de reducir los consumos de energía en las viviendas, ahorrar agua mediante la recolección de agua lluvia, o el reciclaje de aguas grises para los sistemas sanitarios, huertas y demás, y participar en la producción de alimentos.

Casos como el de la brasileña Gramática Arquitectónica, según la cual la agricultura configura nuestros paisajes y sociedades, han desarrollado el proyecto de cabañas O Castro da Costiña, con el que muestra cómo es posible implantar un conjunto de módulos en una parcela agrícola. Organizada a partir de círculos de diferentes tamaños, se generan múltiples recorridos para aprender sobre el proceso de cultivo de los productos que luego se servirán en el Retiro de la Costiña.

Otro caso es el de la Casa de la Loma Sagrada de Costa Rica, que bajo un concepto totalmente ecológico en medio de un paraje totalmente rural, resulta sumamente beneficioso para la salud humana, alzándose como testimonio del desarrollo sostenible en armonía con la conservación del medio ambiente y el bienestar humano.

Casa Loma Sagrada
Fuente: archdaily.cl – Cortesía Andres Garcia Lachner

Otro ejemplo es el de la Casa Alpha A1en Brasil, cuya función como vivienda se extiende más allá para fungir como laboratorio, oficina y generador de conocimientos y prácticas de permacultura y bioarquitectura. Acudiendo a una arquitectura viva y saludable, Arquitetura Viva implementa varias estrategias sostenibles que complementan la visión holística de la permacultura, verbigracia paisajismo funcional y comestible regado con agua reutilizada, techos verdes que se riegan con agua lluvia del tanque de reserva, aguas negras tratadas por sistema de «sumidero de banano», paneles fotovoltaicos y otros.

En fin, sin duda estamos ante una filosofía y práctica, que dadas las circunstancias actuales, solo amerita ser masificada y más allá del espacio rural. La permacultura si se adopta como una filosofía de vida a ser asumida por la arquitectura, sin duda aportará beneficios invaluables al desarrollo sostenible de las ciudades y del hábitat urbano. Si desde las escuelas de arquitectura se incorporan asignaturas como las ciencias naturales y la ecología con enfoque permacultural, tendremos profesionales que recrearán y potenciarán la permacultura como otra rama de la arquitectura.

Casa en Bocaina
Fuente: archdaily.cl – Cortesía Federico Cairoli

 


Referencias