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Templo de Kailāsanātha (Ellora, India)
Fuente: Pixabay
La arquitectura moderna y del mañana, tiene mucho que aprender de la antigua.

Cuando nos enteramos de un nuevo hallazgo arqueológico es porque ocurre un descubrimiento de un patrimonio muy antiguo que por lo general está relacionado con fósiles o con creaciones humanas muy vinculadas a la perenne actividad humana de la construcción: cuando no es una guaca, es una tumba, un mausoleo, un sarcófago, un templo, un coliseo, una estatua, un obelisco, una pirámide, un acueducto, dólmenes, megalitos, o una ciudad antigua. Y todos ellos en su mayoría tienen un elemento en común: Que son creaciones arquitectónicas, pero no cualesquiera, sino unas que resisten a los fenómenos geofísicos, el paso del tiempo y trascienden siglos y siglos manteniéndose muchas de ellas incólumes e infranqueables.

Esa resistencia al paso del tiempo es lo que últimamente ha hecho que el interés de esta columna se centre en las construcciones antiguas, pues en ello se encuentra un universo de secretos que en no poca medida también se constituyen en todo un misterio. Y entonces surge la pregunta ¿Cuál es el secreto de esas construcciones antiguas que las hace resistir a fenómenos geofísicos, guerras y el paso del tiempo?

Y para responder a estos interrogantes hay un sinnúmero de posturas, sugerencias, llamados e invitaciones a realizar un abordaje que trascienda a la forma y se ocupe más de la esencia que hay detrás de la cultura que se desarrolló en torno a la actividad constructora de aquellos tiempos. Una invitación a mirar con lupa y mucho sentido común, no la forma, si no más el método y el saber detrás de la génesis de esa forma.

Es esta la invitación de uno de los actuales íconos del diseño contemporáneo y del futuro. Brandon Clifford, que según García (2019), es el joven «profesor en el Instituto de Tecnología de Massachusetts -MIT- y director de la agencia Matter Desing… que es un referente del diseño por sus propuestas innovadoras. Clifford también ha sido galardonado por sus múltiples propuestas que replantean el papel del arquitecto en la era digital».

En un TED -siglas de tecnología, entretenimiento y diseño- Talks -que son una serie de conferencias audiovisuales de divulgación científica- inicia su conferencia preguntándose: ¿Creen que las cosas que construimos hoy serán consideradas maravillas en el futuro? Y a reglón seguido sugiere una reflexión: «Piensen en Stonehenge, las Pirámides, Machu Picchu y la Isla de Pascua. Todas ellas son bastante diferentes a lo que construimos en la actualidad, con esas piedras enormes, ensambladas en formas complejas pero aparentemente ilógicas» Y agrega «todos los indicios de su construcción han desaparecido, y esto las cubre de un aura de misterio» (Clifford, 2019).

Reseña García que en el más reciente de ellos -abril de 2019- titulada «Los secretos arquitectónicos de las maravillas de la antigüedad», explica cómo pudieron las antiguas civilizaciones mover gigantescas piedras y construir Stonehenge -monumento megalítico-, las pirámides y las estatuas de la Isla de Pascua.

Monumento megalítico Stonehenge (Amesbury, Inglaterra)

Fuente: inglaterra.ws

En la conferencia afirmó que «En esta era en la que diseñamos edificios para que duren 30 o 60 años, a mí me encantaría aprender a crear obras que entretengan durante toda la eternidad», agregando García que en ella «intenta hacernos entrar en conciencia sobre la tecnología antigua que implementada con la moderna, podría incrementar el potencial de las construcciones y la arquitectura».

Ubicándose en la Isla de Pascua, recreó el momento en el que llegaron los primeros exploradores holandeses que al preguntar a los RapaNui ¿cómo habrían podido sus ancestros mover semejantes estatuas?, estos les respondieron: «Nuestros ancestros no movieron las estatuas, porque las estatuas mismas caminaban».

En su relato agrega que durante siglos se desmintió esta explicación, pero asegura que en efecto «Las estatuas conocidas como ‘moai’ fueron trasladas a pie haciendo que se movieran de lado a lado», presumiendo que su base era redondeada. Invita a que nos imaginemos que hubiésemos experimentado si al estar en ese preciso momento que se movían estas estatuas, para advertir que «el verdadero monumento no son los objetos mismos, sino el rito cultural de conferir vida a las piedras». Y anota entonces que él como arquitecto también persigue el sueño de ¿Cómo podemos cambiar nuestra idea de la construcción para contemplar ese aspecto mítico?

Y lanza una sentencia en la que asegura que «he descubierto que concibo la arquitectura no como un producto final sino como una interpretación, desde la misma idea hasta su concreción». Y agrega que de esta forma «redescubrimos algunas formas verdaderamente ingeniosas de construcción».

Ahu Tongariki (Isla de Pascua, territorio insular chileno)

Fuente: larazon.es

Clifford lanza esta provocación para invitar a descubrir y analizar los secretos arquitectónicos de las construcciones antiguas en tanto que considera que pueden inspirar y dar información única acerca de las técnicas desarrolladas por los ancestros para aplicarlas en construcciones modernas.

La reflexión de fondo a la que invita Clifford es a que auscultemos en el ingenio que ha estado presente en las diferentes etapas evolutivas de la humanidad que se reflejan en sus asombrosas construcciones, lo que para él está rodeado de todo un misterio, que al descifrarse podrá aportar importantes elementos que conduzcan a repensar la arquitectura del futuro. Se trata de desentrañar todos aquellos secretos asociados a todos los aspectos de la construcción que han hecho emerger construcciones que puedan sostenerse muy a pesar del paso de los años.

La era industrial y posindustrial sin duda ha conducido a que el hombre cree y perfeccione métodos, técnicas y tecnologías que posibilitan erigir construcciones monumentales, pues no hay duda que si en algo ha avanzado de manera sorprendente la industria de la construcción moderna es en la tecnología, en lo que el ingenio para la creación y construcción de maquinaria y herramientas no ha estado para nada ausente. Pero aun así, las ciencias constructivas aún no han podido descubrir el secreto para hacer que esas mega-construcciones puedan trascender por siglos.

En últimas, el llamado que nos hace Clifford es a que se visualice el futuro en tanto que la mayor parte del debate sobre éste, se centra en la tecnología, la eficacia y la velocidad.

Templo de Júpiter (Roma, Italia)

Fuente: Pixabay

Referencias

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