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Los productos de la construcción en un futuro próximo entrarán a circular en la economía de la suscripción

 

Es una tendencia que ya venía en curso desde antes de la pandemia, pero las cuarentenas y los confinamientos, aceleraron el acceso a las transacciones on line a través de plataformas virtuales y aplicaciones que operan en dispositivos móviles.

Se trata de la economía de suscripción que da cuenta de las preferencias por los servicios de suscripción sobre la propiedad de productos físicos. Según el Portal Mercado Pwc (2021), ya se habla del «homo sucriptor», un consumidor que se ve seducido por una economía impulsada por el pago de una tarifa plana por un contenido o servicio que se ha extendido más allá del entretenimiento en los que Netflix, Spotify, Amazon Prime o Apple On, son referentes destacados.

Según el mismo portal en marzo de 2021 las suscripciones a este servicio de streaming de video se multiplicaron 7 veces con respecto a los 12 meses anteriores, anotando que de hecho Netflix sumó 15 millones de suscriptores nuevos por la crisis sanitaria. Por lo que respecta a los servicios de noticias digitales y medios de comunicación, las suscripciones se multiplicaron por tres, al igual que para los servicios de enseñanza a distancia, mientras que las de software -videoconferencias o herramientas de colaboración- se multiplicaron por 1,4 veces, siendo estas últimas las herramientas que permiten a los grupos de trabajo seguir funcionando de manera remota.

Lo que se deduce respecto de esta tendencia ya con mucho arraigo, es que las personas parecen sentirse más conectadas con aquellas empresas con las que tienen suscripción directa por el efecto acumulativo y cualitativo en la construcción de una relación marca-consumidor, a decir del mimo.

Por su parte Cyrille Thivat, CEO de Telecoming, referido por Jiménez (2021), asegura que la economía de la suscripción, impulsada por las nuevas tecnologías, es una tendencia global en la comercialización de bienes y servicios. Agrega que «este modelo de ingresos recurrentes es (…) disruptor por que cambia la relación de las marcas y sus clientes». Reseña que esta tendencia se ha erigido como un modelo idóneo para impulsar también la venta de bienes físicos y servicios, y por lo que respecta al servicio de movilidad -MasS- considera que es aún un asunto incipiente que deberá ganarse la confianza del usuario para justificar sus beneficios como alternativa al transporte público o a la compra convencional.

Mientras que Aecoc Innovation Hub (2023) complementa resaltando que uno de los cambios generados por ésta tendencia es que al entrar el consumidor en diálogo constante con la empresa a la que se suscribe, pasa de transacciones únicas a unas de largo plazo, lo que impone un rediseño de estructuras de datos, precios, modelos de facturación y contabilidad.

Pero ¿Qué tiene que ver esta introducción acerca de la economía de la suscripción con la construcción o la actividad inmobiliaria?

 

Productos constructivos o arquitectónicos en la economía de suscripción

Florián (2023) nos introduce en el tema no sin antes anotar que las suscripciones se han vuelto algo cotidiano, trayendo a colación el caso de las plataformas de transmisión -YouTube, Spotify- que han reemplazado al reproductor de DVD, mientras que las plataformas de vehículos por aplicación -Uber, Cabify- satisfacen parcial y temporalmente la necesidad de tener un auto particular, por lo que según ella, las suscripciones se han entendido como servicios digitales, advirtiendo que una nueva tendencia sugiere que el mismo concepto puede transferirse a objetos físicos en un futuro próximo. Y apunta que este nuevo concepto es una variante de la noción de economía circular, tratándose entonces de un ecosistema de transacciones en el que los consumidores ya no compran productos para uso diario y como acervo de su patrimonio, si no que compran el servicio de acceso a ellos.

Agrega que el modelo no solo implica el simple alquiler del objeto o bien en lugar de comprarlo, si no que ello va más allá, en tanto que trae consigo el cambio de responsabilidad por el reciclaje y reutilización del bien y en consecuencia de todo su ciclo de vida, que ahora recae en el que produce o presta el servicio de uso del bien u objeto.

Lo que en el fondo pretende sugerir es que esos objetos físicos que un futuro muy próximo pueden entrar en el ecosistema de la economía de la suscripción son los productos constructivos y/o arquitectónicos. ¿Pero cómo sería esto posible y como operaría?

Fuente: archdaily.co

 

Perspectivas de productos constructivos en la economía de la suscripción

Florián considera que aún el concepto tiene una incipiente conexión con los campos de la arquitectura, el diseño y la construcción, advirtiendo que es muy probable que no pueda aplicar a todos los aspectos de la industria de la construcción, pero intuye que un cambio de mentalidad podría implicar la consolidación de los sistemas que hacen que los edificios sean funcionales, a la vez que de nuestra capacidad para reutilizar los recursos e incluso los espacios que construimos.

Un nuevo modelo de negocio

Para que la industria de la construcción e incluso de la actividad inmobiliaria incursione en esta nueva tendencia necesariamente debe darse un cambio de modelo de negocio, que ha de ser ya no transaccional sino basado en servicios prestados de forma continua. Para ejemplificar, miremos el caso de los servicios comunes de una copropiedad horizontal, que a cambio de llamar, por ejemplo, a un electricista para que repare cada vez un daño en la instalación eléctrica o un foco que se funde, contrata a una empresa para que se encargue por períodos largos o permanentes de la gestión y mantenimiento de todo el sistema de alumbrado de las áreas comunes de la agrupación.

La consecuencia es que, de un lado, para la administración de la copropiedad que funge como consumidor, se alivia la carga de tener que encontrar instalaciones de reciclaje o alternativas de eliminación responsable, mientras que del otro, para el productor o prestador del servicio representa una oportunidad de extraer el valor aún contenido en el producto potencialmente desechable.

Florian agrega que el modelo de suscripción también fomenta la extensión de la vida útil del producto, puesto que cuanto más dura un producto, menor es la necesidad de reemplazarlo. En consecuencia esto redundará en una reducción de costos en ambos lados de la ecuación: para el consumidor en la inversión inicial y la disposición final, y para el productor o prestador, por la posibilidad de reciclar y alargar la vida útil de los elementos.

Fuente: archdaily.co

Modus operandi de la construcción en el nuevo modelo

Este modelo funciona en atención de uno de sus principios claves cual es que el productor o prestador retiene la propiedad del producto. Florian advierte que en un modelo de economía no circular, los productores tienden a crear la que ella llama «obsolescencia programada», es decir, productos de poca durabilidad y de difícil reparación, obligando al consumidor a comprar un producto nuevo, mientras que en un modelo circular esto ya no es ventajoso para ninguna de las partes.

Dentro de este marco, el modelo de la firma de arquitectura, construcción o inmobiliaria comparte similitudes con conceptos como modularidad o reutilización adaptativa, anota Florian, y agrega que a menor escala, las áreas con mayor probabilidad de desarrollo dentro de este modelo son probablemente las instalaciones, los sistemas de iluminación, ventilación y climatización. Estos últimos se manifiestan como sistemas integrados cuya gestión integral se asumen como servicios, algunos de los cuales aún contienen elementos de alto valor que pueden ser reciclables. Según la misma, los acabados interiores también pueden tener cierto potencial para operar bajo el modelo, pero también enfrenta ciertas limitaciones.

Otra alternativa en la construcción se da mediante la creación de espacios habitacionales por las constructoras o inmobiliarias que los arriendan asumiendo ellas las reparaciones y el reciclaje de piezas o partes de la construcción. Lo cierto es que como lo reseña Florian, el modelo no es aplicable a todos los aspectos de la producción arquitectónica, pero en general debe entenderse como una de muchas versiones de circularidad que se pueden aplicar al proceso de construcción de nuestros entornos.

Fuente: archdaily.co

En conclusión, el mundo de los negocios no se detienen tampoco en la innovación, y cada día vemos irrumpir nuevos modelos que le apuntan a establecer una mayor empatía e identidad entre consumidor-productor, en la perspectiva de ahorrar costos y prodigar mayores beneficios de manera equilibrada, y de causar impactos altamente positivos en el medio ambiente y la construcción sustentable.

 


Referencias